Fotos del Castillo de Ucero (Soria)

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Castillo de Ucero (Soria)

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Castillo de Ucero_02AEl castillo de Ucero es una construcción defensiva medieval situada en la villa de Ucero en la provincia de Soria perteneciente a la Comunidad Autónoma de Castilla y León en España.

Se halla bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. Es propiedad de la iglesia católica.

Situado sobre un promontorio rocoso en la orilla del río Ucero, cerca de su nacimiento, domina el amplio espacio de los valles de los ríos Lobos y Chico y se alza sobre la villa que le da nombre. Cerca se halla el cañón del río Lobos cuya parte final es totalmente visible desde la fortaleza.

El acceso es tan impresionante como el propio castillo, que aún en la actualidad, en el empobrecido estado de ruinas en que se halla, llama la atención por su inmensidad y sorprende en cuanto se hace visible al bajar la cuesta de la Galiana. Una particularidad interesante del castillo es la similitud que guarda con el castillo de «Villa Rey» de Miranda del Castañar, debido a la construcción de los dos castillos en el S.XII.

Desde el núcleo urbano de Ucero, se llega al castillo después de cruzar el río por un camino que se va hundiendo entre paredes rocosas sobre las que, a mano izquierda según se sube, se alza la construcción de la fortaleza y de la ermita asociada a la misma.

La zona dominada por el castillo ha sido habitada desde la prehistoria. Los restos rupestres hallados en diferentes puntos de la zona del cañón de río Lobos, cerca de la ermita de San Bartolomé y el yacimientos del Banconcillo, también al lado de la misma, atestiguan presencia humana al menos de la Edad del Bronce. El propio castillo se asienta sobre los restos de un castro celtíbero. La necrópolis de San Martín, visigótica, las construcciones romanas van dejando ver la continuidad del asentamiento en estas tierras.

El lugar aparece nombrado por primera vez en 1157 cuando Alfonso VII ubica la villa de Sotos de Suso entre Oxuma y Ucero y hay datos que indican que el castillo ya existía en el siglo XIII. La vinculación de los templarios con la zona es muy fuerte. Se estima que el importante convento de San Juan de Otero, ya extinguido, estaba ubicado cerca de la ermita de San Bartolomé, la cual también es templaría. Hay constancia que en 1170 ya estaba asentada la Orden del Temple en estos lares al estar documentado un litigio entre la Orden del Temple y la de Calatrava donde se cita el convento de San Juan de Otero.

Alejandro Aylagas señala a Juan González de Ucero como primer señor del castillo en 1212 y asegura que era un asentamiento templario desde Alfonso I de Aragón. Juan González de Ucero participó en la batalla de Las Navas de Tolosa al lado de su rey, Alfonso VIII, y fue proclamado señor de la villa por aquella acción.

En 1302 el obispo de Osma, Juan Ascarón, compra la villa y el castillo (junto con sus 13 aldeas), por un precio casi nulo, a los herederos de Juan García de Villamayor que había sido señor de la villa y que así lo había dejado escrito en su testamento. Ya en manos de la iglesia, el castillo es reconstruido en el siglo XVI por el obispo Pedro de Montoya y en el siglo siguiente Honorato Juan hace colocar su escudo sobre la puerta de acceso. Desde entonces el castillo ha estado en poder de sus prelados a quienes ha prestado un dispar servicio: como mansión palaciega para los obispos que acudían a solazarse con la pesca de la trucha en el acotado río Ucero, y como cárcel para los clérigos que la merecieron

La construcción consta de un triple recinto amurallado protegido por un foso. El acceso se realizaba por una serie de rampas y un puente levadizo. La defensa se completa por el lado sur con un muro. A este mismo lado, se construyó una ermita separada de la construcción defensiva pero relacionada con la misma. El castillo disponía de una puerta de acceso que queda enfrente de la ermita. Esta ermita podría ser la de Nuestra Señora de la Villavieja.

Poseía un aljibe, del que quedan restos, y una zona de estancias en donde hoy día se observan los encajonamientos de las vigas en los muros.

La torre del homenaje se mantiene erguida y en relativo buen estado. Tiene equinas de sillería y está rematada por unas hileras de ménsulas que soportaban en el almenado. Hay una ventana ojival con moldura decorada con dos gárgolas asimétricas. En el exterior, hay varias gárgolas; una de ellas tiene tres figuras y otra tiene una figura que está sujetando algo mientras que sobre ella se puede ver un águila agarrando una serpiente. El techo de la torre es una bóveda ojival que tiene restos de pinturas y está apoyada en modillones decorados con cabezas y personajes. En la clave de esta bóveda hay un agnus dei, figura de un cordero que algunos estudiosos encuadran dentro de la simbología templaria.

Hay un pasaje subterráneo que baja desde el castillo al río Ucero recorriendo en zigzag la ladera del cerro. La finalidad del mismo era la de tener acceso al agua en caso de asedio. El pasaje está en parte derrumbado, pero hay algunas secciones practicables. Está construido excavando el hueco en el suelo y cubriéndolo con lajas de sillarejo y calicanto. Tiene una anchura de 1,16m y una altura que varia entre los 2,13 m y los 1,5 m.

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Fotos del Castillo de Montalbán (San Martín de Montalbán-Toledo)

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Castillo de Montalbán (San Martín de Montalbán-Toledo)

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user_50_castillo_de_montalb_nEl castillo de Montalbán es un castillo que se encuentra en el término municipal de San Matin de Montalbán, al sur de la provincia de Toledo, y se erige sobre un escarpe de 100 m de profundidad cortado por el río Torcón, que se se empleaba como foso por tres de sus lados.

El Castillo de Montalbán, según la descripción que se relata en el Corpus de castillos medievales de Castilla, es una obra cristiana del siglo XII, efectuada por los templarios, a quienes Alfonso VII debió concederlo al mismo tiempo que les daba la gran plaza de Calatrava; aunque muchos autores consideran que fue construido sobre otra fortaleza de origen islámico.

Este castillo es una de las fortalezas más antiguas situadas en la orilla izquierda del río Tajo, erigido durante la Reconquista como punto de defensa de dicho margen del río, reformando y ampliando en gran medida el castillo árabe que allí existía, y que tal vez fuera abandonado tras la reconquista de Toledo.

En el año 1209 se cita la villa de Montalbán como cedida al caballero Alfonso Téllez, pero el edificio debió ser construido por los Templarios, cedido por Alfonso VII pocos años después, haciendo de él y de sus dehesas circundantes la más importante encomienda de su Orden en Castilla.

En el año 1308 volvió a manos de la Corona, siendo donado por Alfonso XI al caballero Alfonso Fernández Coronel. Tras una disputa con Pedro I el Cruel, el edificio fue reformado y se le añadieron nuevas defensas. Tras la ejecución de Fernández Coronel, el castillo fue cedido a Doña Beatriz, hija ilegítima de Pedro I.

Juan II quedó sitiado en el castillo por las tropas del infante don Enrique, que más tarde sería rey, en diciembre del año 1420. Tras un sitio de dos meses, las tropas del infante don Enrique levantaron el sitio y se marcharon; esto fue en parte gracias al apoyo prestado por la comunidad de Villa Real, que mandó al castillo unos 1500 hombres armados de su milicia en ayuda del rey. Como premio por el valioso servicio, el rey Juan II concedió a Villa Real el título de Ciudad Muy Noble y Muy Leal; desde entonces, Villa Real cambió su nombre a Ciudad Real.

Tiempo después, el Estado de Montalbán pasó a don Álvaro de Luna y, cuando éste murió, a su viuda, que lo habitó en algunas ocasiones.

Bajo el reinado de Enrique IV el castillo fue adquirido por su valido, Juan Pacheco, y desde él viene transmitiéndose a sus sucesores (hoy los duques de Osuna).

El castillo de Montalbán es el más robusto, extenso y fuerte de todos los castillos de la provincia de Toledo, quizá más que el castillo de Escalona, motivo por el cual es probable que no existan noticias de que fuera atacado en ninguna batalla.

En su interior se conservan restos de la fortaleza musulmana anterior, que era de planta cuadrangular y mucho más pequeña, y que fue abandonada con la caída de Toledo.

El castillo ocupa un lugar sumamente fuerte, cortado al norte y noroeste por el profundo tajo del río Torcón, de 100 metros de profundidad, y con dos torrenteras al este y al oeste que lo defienden por los otros dos lados, quedando un espacio de más de 15.000 m2 bordeado por murallas almenadas, con torres cuadrangulares provistas de garitas en alguno de sus ángulos.

La fachada sur da a un terreno llano, lugar donde debían concentrarse todas las defensas posibles. En primer lugar había un ancho foso que unía las torrenteras y a continuación un torreón semicircular bajo, almenado y con saeteras, que hacía las veces de coracha. Éste prolonga la barbacana exterior, que también tiene almenas y aspilleras en piedra caliza. A través de ella y por tres puertas y una poterna, se llega al espacioso camino de ronda que rodea casi la mitad del edificio principal.

El acceso al interior del castillo se realiza por dos puertas protegidas por enormes torres albarranas de planta pentagonal, con esbeltos arcos apuntados de más de 10 metros de altura en la clave, y tres postigos muy disimulados, construidas con mampostería y ángulos de sillares que conservan numerosas inscripciones lapidarias, entre ellas la estrella de David. Ambas torres albarranas están suspendidas sobre el camino de ronda, y aunque son similares, la de la izquierda es maciza, mientras que la de la derecha, en mejor estado de conservación, alberga salas con habitaciones. Esta última posee saeteras y cuatro matacanes de ladrillo, y se halla unida a la torre mayor, en el interior del recinto, que también poseyó matacanes. A ambas torres se sube por una escalera detrás de la muralla, de la que se han restaurado sus tramos iniciales.

El interior se conserva completo, hay dos silos o cisternas subterráneos de gran capacidad. La parte que da al precipicio es más débil, ya que está protegida por éste, y fue construida en algunos de sus tramos con tapial, por lo que se ha perdido el coronamiento.

El castillo de Montalbán se encuentra en estado de ruina progresiva y pertenece al Ducado de Osuna.

Leyenda

Ninguna poblacion hay cerca, ninguna ruta importante.  Pero el castillo transmite una gran fortaleza. Viejas tradiciones aseguran que está hecho para guardar algo… un fabuloso tesoro.

Puede ser el misterioso tesoro de los templarios

O las riquezas de los reyes godos

O los objetos esotéricos más buscados: El Santo Grial y La Mesa de Salomón arios, jamás encontrado.

La leyenda dice que el castillo se comunica por un túnel con la cercana y misteriosa iglesia de Santa María de Melque: Las gentes de la zona hablan de ovejas que se pierden en Melque y aparecen en el Castillo de Montalbán y de un pastor que descendió a los túneles del castillo y apareció en el pozo de la iglesia.

El caso es que se conservan en el castillo inmensos subterráneos, que cualquiera puede vislumbrar a través de varios pozos.  Se supone que son aljibes o silos.  Pero su tamaño es enorme, desproporcionado.  Y la calidad de su construcción muy alta.  De esos enormes recintos subterráneos parten amplias galerías

¿Ocultan esos misteriosos túneles algunos de los secretos más buscados?  Importantes investigadores ubican en la zona los tesoros de los reyes visigodos, que escondieron a la llegada de los invasores musulmanes

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Castillo de Xivert (Castellón)

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Xivert formaba parte de la antigua red musulmana de lugares fortificados, custodiando el tramo norte del camino hacia Valencia. Por su interés, fue otorgada a la orden de los Templarios en 1169, cuando fue conquistado por Alfonso II, y se rindió a los caballeros después de la caída de Peñíscola, en 1234, año en que fue otorgada la Carta Puebla a la aljama, la cual permanecerá en progresiva languidez hasta la expulsión de los moriscos en 1609.

El castillo de Xivert está emplazado en lo alto de la sierra de Irta, en un enclave desde el cual domina el llano y el mar. Ha constituido un asentamiento para diferentes grupos humanos, al menos, desde el s. XIV-XIII a.C. hasta principios del s. XVII de nuestra era.

El Temple se estableció, convirtiéndose Xivert en cabeza de un partido que comprendía los nuevos asentamientos cristianos de Alcalà (1250), Alcossebre (1260), Almedixer y Castellnou (1260). En el mismo siglo, erigió una fortaleza interior en el recinto amurallado árabe. Después de su supresión, la herencia fue recogida por la orden de Montesa, la cual prolongó la pujanza hasta la decadencia del castillo en el siglo XV. Perdido todo su interés estratégico, fue abandonado al comenzar el siglo XVII.

El castillo conserva dos partes bastante bien diferenciadas: la árabe y la cristiana. La primera comprende el recinto amurallado externo, obra fechada en los siglos X – XI, de la cual destacan unos grandes lienzos en tapiado con coronamiento de merlones y que se abría por la puerta de Albacar. Dentro encontramos, todavía hoy, buenas muestras de la arquitectura doméstica de los moriscos.

La fortaleza islámica (siglo X hasta mediados del siglo XIII) se encuentra en buen estado de conservación aunque la remodelación del recinto superior en época cristiana nos impide conocer detalles de La distribución original. Consta de una línea defensiva exterior que envuelve y protege la alcazaba o alcázar, zona más elevada del conjunto, que está a su vez protegido por murallas y bastiones. La ocupación en planta del conjunto es de unos 8.000 m2. Entre ambas estructuras queda un espacio libre, el albacar, reservado para usos auxiliares de acogida de tropas o ganado.

La llegada de los cristianos en Xivert, obliga a los residentes a abandonar este espacio y trasladarse a un nuevo poblado morisco. El castillo cristiano (siglos XII al XVII) se caracteriza por reaprovechar la disposición general del castillo islámico, mientras se varía por completo la organización de los espacios internos. De esta época cabe destacar la imponentes obras de sillería, realizadas bajo el dominio de la Orden del Temple: las torres circulares gemelas y el aljibe de la plaza de armas con bóveda de medio punto con unas medidas de 10,65 x 5,20 (medidas interiores) y 3,50 metros de altura. Estas obras fueron ejecutadas en sillería de una gran calidad.

Muy interesante es la inscripción árabe del muro sudoeste: “para el reencuentro de Dios”.

En la cima se levanta la fortaleza templaría, que cuenta incluso con capilla, espaciosas dependencias, establos… así como con diversas torres. Son notables la parte sur con las dos torres circulares y el muro, obra de piedra labrada, como también lo es la cisterna para proveer de agua el castillo, con la vuelta rebajada.

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Castillo-fortaleza de Fregenal (Badajoz)

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El castillo-fortaleza de Fregenal fue encomendado a la Orden del Temple en el siglo XIII, fecha en la que aparecen las primeras referencias documentadas sobre el edificio. El recinto dispone de siete torres, de las cuales sobresale la torre del Homenaje, sobre la que se edificó un campanario con reloj en el siglo XVIII. La Torre del Polvorín, la segunda en orden de importancia dispone, bajo los balcones del campanario de la iglesia, de un reloj. Al edificio se accede por una portada con arco ojival, construida en sillería, y sobre la misma se observa un escudo atribuido a los templarios y un matacán. Dentro de la fortaleza se encuentra la Plaza de Toros, construida en los años finales del siglo XVIII, y el Mercado de Abastos, de comienzos del siglo XX.

El castillo de Fregenal está situado en la parte más alta que ocupa el valle en el que se encuentra la ciudad, concretamente en el que fuera su núcleo central, ahora zona norte. La fortaleza responde a la tipología “castillo de llanura”, y está formado por un conjunto de siete torres, destacando ente ellas la torre del Homenaje. Debida a su situación estratégica, desde el castillo se permite divisar una amplia zona, y poblaciones vecinas como Cabeza la Vaca, Segura de León y Cumbres Mayores. Dentro de la fortaleza, se encuentran la plaza de toros y el mercado de abastos, y adosada a la misma la Iglesia de Santa María y la Casa Parroquial.

Las fechas de construcción del castillo y del origen de la ciudad no se conocen con exactitud, aunque lo más probable es que la población sea posterior a la reconquista. Es mencionada por primera vez en 1283, cuando el rey Alfonso X concede legalmente Fregenal a la Orden del Temple, quedando integrada en la importante encomienda Valencia del Ventoso y Jerez de los Caballeros. Esta encomienda junto con la de Capilla formaban el conjunto más compacto y extenso de sus posesiones en la península.

Salvo el breve período de tiempo que va de 1283 a 1312, el Castillo y la población de Fregenal pertenecieron al Concejo y Tierra de Sevilla. El Castillo formaba parte de las denominadas “Fortalezas de la Banda Gallega” que protegían al Reino de Sevilla por el noroeste de su vecino el Reino de Portugal. La orden del Temple ocupó el castillo hasta 1308. En julio del mismo año el rey exigió al Maestre de la orden la entrega de varias poblaciones entre las que se encontraba Fregenal. La orden real no fue acatada y el concejo sevillano se vio obligado a enviar un ejército con el que recobró la villa por la fuerza.

Al año siguiente, en 1309, en agradecimiento a los servicios prestados al rey durante el asedio de Algeciras, Fregenal es concedido a Gonzalo Sánchez de Troncones, quien mantiene en su poder a la villa hasta su muerte, pasando a partir de entonces al Consejo de Sevilla. Todavía en el año 1824 ejercía el cargo de Alcaide un caballero veinticuatro de Sevilla. En 1833 la nueva división provincial de Javier de Burgos incluye a Fregenal en la provincia de Badajoz de cuyo Obispado dependíó siempre.

Es en este momento cuando se cree que Sevilla coloca en la puerta principal de la Torre del Homenaje una placa formada por soles radiados y estrellas de ocho puntas en los cuadrantes delimitados entre los brazos de una cruz griega central.

En el siglo XVI el castillo sufre un proceso de abandono como consecuencia de un periodo de estabilidad política. Siglos después, los diferentes conflictos bélicos provocaron nuevas obras de fortificación. Por ejemplo, gran parte del almenado actual se fecha durante la Guerra de Independencia contra las tropas francesas.

En la actualidad del Castillo sólo queda parte de la muralla, y el resto lo ocupan tres inmuebles independientes: la Iglesia Parroquial de Santa María, la Plaza de Toros y Plaza de Abastos.

La planta del castillo es de forma poligonal. El conjunto se encuentra surcado por siete torres, de las cuales seis son cuadradas y una pentagonal. Éstas se rematan en almenas y en sus muros discurren varias aspilleras defensivas. Una muralla aislaba al recinto del exterior, pero fue destruida en el siglo XVIII.

La torre del homenaje destaca del resto del edificio. Posee arcos apuntados. Sobresale el matacán que le sirve de defensa. Está rematada por un campanario con un reloj del siglo XVIII. Destacan las ventanas y los vanos que se van abriendo a lo largo del muro. Cabe señalar también los detalles de su último piso y el escudo de la Orden del Temple.

La Iglesia de Santa María se encuentra unida a la edificación por medio de una de las torres, común a las dos construcciones.

Una vez perdida la función militar del edificio y como medio para encontrar nueva fuente de ingresos para el mantenimiento del culto a la patrona de la ciudad, la Virgen de los Remedios, el Mayordomo de la Virgen, D. Matías Sánchez Arjona recibe la autorización por parte del Concejo Sevillano (propietario del edificio en ese tiempo) para la construcción de la plaza de toros en el interior del castillo, iniciada en el año 1781 y finalizada posiblemente entre los años 1794 y 1795.

El material utilizado en esta edificación es la piedra. Para los muros, se usa la mampostería, es decir, la piedra muy poco o apenas trabajada. Y, para las esquinas, se utiliza buena sillería. Esta doble elaboración de la piedra hace que se perciba de forma clara las partes del edificio. Tras las últimas obras de restauración se han encontrado restos romanos lo que tras contrastarlo con las excavaciones en Nertóbrica da a entender que el 100% de las piedras utilizadas en el Castillo son provenientes de la ciudad romana.

El estado actual del edificio es regular pues algunas de sus estructuras antiguas han desaparecido. Se ha utilizado para actividades que no tenían nada que ver con su función primigenia. En su patio de armas se construyó la plaza de toros en 1783, y en 1913 se habilitó como mercado de abastos para el abastecimiento de la población.

Recientemente se ha llevado a cabo una restauración general de las murallas del castillo, actuándose fundamentalmente en la cara exterior, solucionándose los graves desperfectos que presentaba, y que en algunos casos llegaban a representar un auténtico peligro. También se ha dotado de una barandilla metálica a todo el paseo de ronda, eliminándose así el grave riesgo que presentaba para los visitantes. Por último, también se ha recuperado la gran sala del interior del torreón del homenaje, haciéndose visitable.

Fuente: Wikipedia

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Castillo de Alcañices (Zamora)

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Alcañices, fue villa fortificada por los Templarios que se asentaron por estas tierras allá por el siglo XII, entre los años 1126-1312.

La Villa constituyó la primera y principal encomienda (es el tercer y último eslabón dentro de la organización. Tienen carácter militar y se asentaban en castillos o fortalezas, aunque desarrollaban actividades productivas y económicas) Temple en España.

 El primer documento donde se cita Alcañices Templario es una concordia entre el rey de León, Alfonso IX y Gómez Ramírez (hace suponer que era el maestre de León, Castilla y Portugal) maestre del Temple el 29 de abril de 1211.

Dentro de su reinado los Templarios tuvieron su máximo apogeo en 1210 es en esta fecha cuando datan sus mayores esfuerzos defensivos.

En la Villa los monjes-guerreros se asentaron en un castillo, con su correspondiente recinto amurallado (ubicado donde hoy se conoce como Dentro la Villa). De él han llegado hasta nuestros días sólo restos de la pared de la muralla y cuatro cubos que reciben los siguientes nombres: del “Trincherón” (situado en la callejuela del mismo nombre), la “Fuente” (ubicado hacia la mitad de la calle de la misma nomenclatura) “Tiacañona” (siguiendo la muralla es el siguiente al anterior) y el más representativo de todos ellos “El Reloj” que se ha convertido en el emblema del pueblo. Recibe este nombre porque se le dio altura y en él se ubicó el reloj del pueblo. El mecanismo del mismo data de mediados del siglo XIX.

La importancia de la fortaleza de Alcañices aparece en el hecho de ser una de las cuatro, junto con Faro, Ponferrada y San Pedro de Latorce, que el maestre del temple ofrece en 1308 al infante don Felipe a cambio de su protección.

En septiembre de 1308 el maestre de Castilla y Portugal, Frey Rodrigo Yáñez, se compromete finalmente a hacer entrega de las fortalezas templarias al rey Fernando IV. No hay noticias de cómo y cuándo se entre la fortaleza al monarca, pero no fue algo inmediato ni de entrega total ya que en la primavera de 1310 seguían en manos de los freires los castillos de Alba de Aliste y Alcañices

El 12 de septiembre, de 1297, se firma en el Castillo de los Templarios de esta villa “El tratado de Alcañices”; De una parte interviene el rey don Fernando IV, rey de Castilla y su madre doña María de Molina (por ser el rey menor de edad) y por otra el rey don Dinís de Portugal. La concordia estableció la paz entre ambos reinos, se hizo una promesa matrimonial entre Fernando IV y doña Constanza (hija de don Dinís), se firmó un acuerdo eclesiástico y lo más importante fue que se delimitaron las fronteras entre ambos reinos y es una de las más sólidas de toda Europa. A pesar de esto, el desconocimiento por parte española es elevado; esto seguramente sea debido a que España tuvo que ceder territorios a nuestro país vecino.

En la actualidad, el castillo, se encuentra bajo protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español. El estado de conservación es de ruina consolidada.

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