Mapas de la Batalla de las Navas de Tolosa (1212)

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Fuente: Google.

La batalla de Jerusalén (7 de Junio a 15 de Julio de 1099)

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La batalla de Jerusalén (7 de Junio a 15 de Julio de 1099)

El objetivo principal de la primera Cruzada era la conquista de Jerusalén, pero no resultó nada fácil llegar, tuvieron que lidiar contra los ejércitos turcos y esto retraso su llegada a las puertas de la ciudad deseada.

Estas dificultades fueron aprovechadas por los fatimíes Egipcios, que llevaban mucho tiempo intentando conquistar Palestina y quitársela a los turcos.

El visir Egipcio, entabló negociaciones con los líderes cristianos, para que no se atacarán entre ellos, ya que tenían un enemigo en común, los turcos y que dejaran su intención de conquistar Jerusalén. Este creía que los cristianos querrían asegurar las ciudades y territorios robados a los turcos. Casi lo consigue ya que algunos líderes estaban dispuestos y se conformaban con las posesiones obtenidas. Pero ante la amenaza de una revuelta entre las filas cristianas, obligó a que pusieran rumbo a Jerusalén.

Esta nueva decisión tomó a los Fatimíes por sorpresa y como el territorio hasta la Ciudad Santa, estaba mal fortificado, solo tenía pequeñas guarniciones que no podían hacer frente al avance cruzado, el avance fue bastante pacífico. Algunas ciudades negociaron el paso libre de los cruzados y otros hasta se ofrecieron a aceptar la autoridad cristiana si estos conquistaban Egipto, por ejemplo Trípoli que les dio además dinero y caballos para no ser atacada.

El 6 de junio Godofredo envió a Tancredo y a Gastón para capturar la ciudad de Belén, lugar en el que Tancredo hizo ondear su estandarte desde la Iglesia de la Natividad.

Así que su llegada a Jerusalén fue rápida y pacífica, incluso con la sorpresa a los defensores de la ciudad no les dio mucho tiempo a reforzar las murallas que solamente habían reparado tras conquistarla en Agosto de 1098.

No se tienen muchos datos de cuantos formaban la guarnición de Jerusalén, pero se cree que no era muy numerosa y estaba formada por caballería e infantería, aproximadamente unos 2000 ó 3000 efectivos. Su visir era Ifrikhur-ad-Daulah.

Los cruzados llegaron a Jerusalén el día 7 de junio de 1099, muchos ante la vista de sus murallas llegaron a llorar y rezar. Sin tiempo para descansar los líderes cruzados planearon un asalto. Esta celeridad se debió a varios factores:

  1. Estaban deseando tomar la ciudad, la mayoría llevaba ya tres años, de duro camino para llegar a su objetivo.
  2. Estaban lejos de cualquier ayuda cristiana.
  3. Su única fuente de agua potable estaba a más de 2 km de la ciudad.
  4. Los cruzados sabían por mensajeros capturados que un gran ejército Egipcio venia en ayuda de la ciudad.

Por todo esto descartaron sitiar la ciudad y concentraron todas las fuerzas en la muralla occidental, encargándose los francos del lado norte, hasta la altura de la Torre de David y los Provenzales del lado sur, desde la Torre de David hasta el Monte de Sion, estos al mando de Raimundo de Toulouse, este una vez valorada la situación creía que esa zona era demasiado fuerte y decidió trasladarse al sudoeste de la ciudad, ante la oposición de sus hombres.

La Batalla

El ejército franco intento un asalto, escalando las murallas el día 13 de Junio, pero ante la falta de equipamiento de asalto, el ataque fue un gran fracaso.

Tenían un gran problema, ya que no tenían madera, ni especialistas en construcción de armas de asedio. Pero todo esto cambió cuando una flota de 6 barcos italianos llego al puerto de Jafa, el día 17 de junio, con suministros y madera suficiente para poder hacer las armas de asedio necesarias. Con esta madera construyeron dos torres de asedio, un gran ariete, escalas de asalto, mangolenes y otros artilugios para lanzar piedras y otros equipamientos menores.

El día 8 de julio para reconciliar a todos los cristianos y pasa subir la moral del ejercito, un cura llamado Pedro Desiderio, aseguró tener una visión divina en la que le piden ayunar tres días y luego ir en procesión, descalzos, alrededor de la ciudad. Si hacían esto la ciudad caería en nueve días. A pesar de que ya estaban hambrientos, hicieron el ayuno y marcharon en procesión, con el clero haciendo sonar las trompetas y cantando salmos mientras que los defensores de la ciudad se reían de ellos. La procesión terminó en el Monte de los Olivos, en dónde Pedro el Ermitaño, Arnulfo de Chocques y Raimundo de Aguilers pronunciaron varios sermones.

Los cruzados hicieron dos grandes asaltos por separado. Los francos al mando de Godofredo de Lorena, Tancredo, Duque Roberto de Normandía y Hugo de Vermandois y los provenzales al mando de Raimundo de Toulouse.

Se iniciaron el día 9 de Julio, en el cual se rellenó el foso y se niveló el terreno lo más posible, para que se pudieran acercar las torres de asedio. El ejército de Raimundo fue directo contra las murallas sin muchas dificultades. Y el ejército franco decidió que no atacaría por allí, ya que los defensores habían reforzaron la zona y decidieron atacar 1 km más al norte, atacando la muralla por una zona menos defendida y fortalecida. Para este ataque usaron la torre de asedio, un ariete y 3 mamgoneles, rellenaron el foso y allanaron el terreno.

El día 13 de julio se inició el gran asalto con el objetivo de conquistar la primera muralla, ya que Jerusalén estaba defendida por dos murallas, la segunda más alta y ancha que la primera.

Asalto del Norte de la muralla

A pesar de los intentos de los defensores por quemar el ariete, los cruzados consiguieron protegerlo con su escasa agua y lograron derribar un tramo de la muralla exterior. La muralla interior era otro cantar, era demasiado fuerte para ser derribada por el ariete y también había poco espacio entre ambas murallas, lo que hacía inútil el uso del ariete, incluso era un obstáculo más, para quitárselo de en medio los cruzados le dieron fuego y después tuvieron paso libre para la torre de asedio. Todos los intentos de los defensores de acabar con la torre, disparos de piedras con mangoneles, prenderla fuego e incluso tirarla fueron infructuosos y con los soldados apostados en ella, en franca ventaja con sus disparos posibilitaron que sus compañeros lanzaran escalas, incluso algunos soldados de la torre lograron subir a la muralla. Una vez en la muralla, los cruzados se dispersaron y abrieron una de las puertas, la de Josafat, por la cual penetraron el resto del ejército cristiano.

Asalto del sur de la muralla

Este no contó con el factor sorpresa como el del Norte, ellos tuvieron que lidiar con los proyectiles pétreos de los defensores, mientras rellenaban el muro y allanaban el terreno junto a la muralla, protegidos por unos grandes escudos hechos de ramas entrelazadas.

Pero no solo con eso les combatieron los defensores, sino que incendiaron muchas de las máquinas de guerra lanza piedras, con bolas de fuego, echas de grasa, pelo y otros componentes combustibles, esto provoco unos grandes incendios en el campamento cristiano y perdida de material bélico. Incluso lograron dañar la torre de asedio. No les quedó más remedio que asaltar la muralla en masa con escalas y cuerdas, y también consiguieron entrar en la ciudad.

Los pocos defensores que quedaron vivos pasaron a refugiarse en la ciudadela, el último reducto para los defensores, tras perder los dos muros exteriores.

No tardaron mucho en rendirse, ante la promesa de Godofredo que les perdonaba la vida y les ofrecía protección, para el gobernador, Ifrikhur-ad-Daulah y los supervivientes.

Consecuencias de la toma de la ciudad.

Una vez que los cruzados consiguieron entrar en la ciudad comenzaron a realizar una masacre en la cual murieron casi todos los habitantes de Jerusalén. La masacre se prolongó durante la tarde, la noche y la mañana del día siguiente. Fueron masacrados musulmanes, judíos, e incluso algunos cristianos en un arranque de violencia indiscriminada. Pero el ensañamiento no fue solo con hombres, sino que incluyeron mujeres y niños, siendo una de las grandes matanzas de la historia, en nombre de la Fe, cerca de 40.000 personas, esta acción alimentó el eterno odio entre musulmanes y cristianos.

Según las crónicas de la época: en las calles y plazas de Jerusalén no se veían más que montones de cabezas, manos y pies. Se derramó tanta sangre en la mezquita edificada sobre el templo de Salomón, que los cadáveres flotaban en ella y en muchos lugares la sangre nos llegaba hasta la rodilla. Cuando no hubo más musulmanes que matar, los jefes del ejército se dirigieron en procesión a la Iglesia del Santo Sepulcro para la ceremonia de acción de gracias.

Antes de su marcha los líderes cristianos tomaron la decisión de quien debía gobernar la ciudad recién conquistada y del recién formado reino de Jerusalén.

Los candidatos a rey de Jerusalén eran cuatro : Raimundo IV de Sant-Gilles, conde de Tolosa; Roberto de Flandes; Godofredo de Bouillon y Roberto de Normandía. Después de mucho debatir se decidió que fuera Godofredo de Bouillon, acepto ser el gobernador, pero renunció al título de Rey, ya que no quería ser coronado en el mismo lugar donde fue coronado cristo con su corona de espinas y el día 22 de julio fue coronado y se puso el título de “Defensor del Santo Sepulcro”.

Raimundo partió en peregrinaje, y en su ausencia, el 1 de agosto, Arnulfo de Chocques fue elegido primer Patriarca Latino de Jerusalén. El 5 de agosto Arnulfo, tras consultar con los supervivientes de la ciudad, descubrió las reliquias de la Vera Cruz.

Fuentes:

Historia de las Cruzadas, por Steven Runciman, Alianza Editorial, 1973

Las Cruzadas vistas por los árabes, por Amin Maalouf, Alianza Editorial 2005.

La epopeya de las Cruzadas, Rene Grousset, 2002, Ediciones Palabra.

Las Cruzadas, por Wickipedia.

Batallas de las Cruzadas – Militaria- Ediciones Tiral (Varios autores)

 

 

El sitio y la batalla de Antioquía (1097-1098)

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Sitio de Antioquia del 21 de octubre de 1907 al 2 de junio de 1098

sitio de antioquiaEl 21 de octubre de 1097 el ejército cristiano participante en la 1ª Cruzada se presentó ante las murallas de la ciudad de Antioquia. Era una gran ciudad, con unos 40.000 habitantes, con sólidas murallas, de unos 12 km, con muros de unos 10 metros y unas 400 torres fortificadas de unos 20 metros de altura, con una guarnición unos 7000 soldados, formada por turcos y sirios, aunque no los suficientes para poder controlar las murallas y el interior de la ciudad al mismo tiempo. Estaban mandados por el Gobernador Yagni Siyan.

Esta ciudad era clave para los cristianos para así poder asegurar sus líneas de aprovisionamiento.

Bohemundo colocó su campamento frente a la puerta de San Pablo, con Raimundo a la derecha frente a la puerta del Perro y Godofredo mucho más a la derecha en la puerta del Duque.

Al ser una ciudad grande y con solidas murallas, un ataque frontal era mortal de necesidad para los asaltantes, por lo cual la mejor decisión era tomarla por asedio. Solo Raimundo era partidario de un ataque frontal, el resto de líderes preferían esperar la llegada de refuerzos y evitar así la perdida de sus soldados.

Los dos bandos empezaron a mover sus peones, los cristianos, con los que estaban dentro de la ciudad, que saboteaban los esfuerzos de los turcos en reforzar sus defensas y los turcos de dos formas, consiguiendo información por medio de los comerciantes que estaban en los campamentos cristianos y atacando por parte de la guarnición de la población de Harim, a los suministros cristianos.

Hasta que Bohemundo decidió destruir esta población de Harim, usando numerosos ingenios de asedios que llegaron desde Génova a mediados de noviembre al puerto de San Simeón.

Para proteger el campamento de posibles salidas de los turcos se construyó en la ladera del monte Silpius, cerca de la muralla de la Puerta de Hierro, una torre que se llamó de Malregard.

Al llegar el invierno, llegaron los problemas, como no habían tenido la precaución de guardar alimentos, los cruzados se encontraron con escasez de ellos y esto hizo que después de Navidad Bohemundo y Roberto de Flandes, con la mitad de los cruzados, saliera en busca de alimentos en los pueblos de los alrededores. Esto hizo que los asediados ante las noticias de que venía un ejército desde Damasco a ayudarles, al mando del emir Dudak y pensando que este podía acabar con el grupo de Bohemundo y Roberto de Flandes, pensó en que él podía con el otro grupo de cruzados.

La noche del 29 de diciembre, las tropas turcas salieron y atacaron el campamento de Raimundo. Pero tras unos momentos de confusión, los caballeros cristianos se reagruparon y contraatacaron a los turcos , poniéndoles en huida, algunos caballeros les persiguieron y hasta lograron entrar en la ciudad, pero era tal la confusión y la oscuridad que ante la amenaza de un contraataque se retiraron a su campamento.

El día 31 de diciembre el ejército de Damasco, cayó sobre el grupo comandado por Roberto de Flandes en las cercanías de Albara. El ejército cruzado se vio sorprendido, ya que desconocía la llegada de este contingente turco. Pero tuvieron la suerte de que un campesino aviso a Bohemundo de este ataque y puso ayudar atacando la retaguardia turca, lo que les obligo a retirarse con grandes pérdidas. Antes este ataque y sus perdida los cruzados decidieron saquear un par de pueblos cercanos y volver al campamento en Antioquía, con bastantes menos provisiones de las necesarias.

En estos días de diciembre, la situación cristiana se volvía insostenible, la lluvia era incesante y el frío tan intenso que se colaba entre las ropas de los soldados y así mismo se produjeron dos acontecimientos que eran considerados como un mal presagio. Un terremoto y una aurora boreal.

Aunque estos malos fenómenos atmosféricos también obligaron a las tropas del Emir a retirarse y abandonar así a la ciudad de Antioquia a su suerte.

A primeros de febrero de 1098, el representante del emperador bizantino se fue de Antioquia con la excusa, que se marchaba para organizar mejor el aprovisionamiento del ejército cruzado. Los líderes cruzados no se lo tomaron bien y le trataron de desertor y cobarde. Esto más tarde fue aprovechado por Bohemundo para no devolver Antioquía al Imperio bizantino.

Los cruzados tuvieron noticias de la cercanía de otro ejército turco, al mando de Ridvan de Alepo, con unos 12.000 soldados. Una vez reunidos los líderes cristianos, decidieron tenderles una emboscada, en un pequeño paso entre el río Orontes y el lago de Antioquía. Bohemundo distribuyo a sus caballeros en 6 grupos (aproximadamente unos 700 caballeros), cinco de ellos fueron atacando en oleadas, uno tras otro, el sexto grupo se quedó en la reserva. A pesar de la superioridad numérica de los turcos al ser un terreno estrecho, ante esta emboscada los turcos salieron en retirada y fueron masacrados.

Los turcos en huida pasaron por Harim y a ellos se unieron la pequeña guarnición de la ciudad, dejando la ciudad desprotegida, cosa que aprovecharon los cristianos para ocuparla.

El 4 de marzo una flota de barcos ingleses, dirigida por el depuesto rey de Inglaterra Edgar Atheling, llego al puerto de san Simeón, desde Constantinopla, en ella venían muchos peregrinos italianos, gran cantidad de alimentos y materiales para la construcción de máquinas de asedio Bohemundo y Raimundo se acercaron con unos pocos caballeros para escoltar a los recién llegados y sobre todo a las mercancías que tenían para ellos. Al volver fueron atacados por los turcos que habían decidido salir de la ciudad, los peregrinos sin formación militar huyeron en todas direcciones y los caballeros se tuvieron que enfrentar solos a los turcos. El gobernador de Antioquia creyó que era una buena oportunidad de destruir al ejército cruzado y ordeno que saliera otro grupo de soldados de caballería, tras su salida, cerró todas las puertas a cal y canto. Con lo cual les obligada a su caballería a luchar o morir. La rápida llegada de Godofredo con un gran número de cruzados, obligo a los turcos a retirarse, pero al no poder entrar en la ciudad fueron masacrados.

Con el material recibido, construyeron una fortaleza, sobre los restos de la mezquita del cementerio, que protegía la llegada desde el puerto, que llamaron Mahomeria  y fue dirigida por Raimundo de Tolosa y sus tropas. Así mismo construyeron una torre para controlar la puerta de San Jorge, en el sur de la ciudad y fue dado el nombre de fortaleza de Tancredo, la cual se encargó el propio Tancredo. Sito de antioquia 1098

Después de un invierno muy lluvioso, con emboscadas y escaramuzas turcas, que limitaban el aprovisionamiento constante desde el puerto cruzado de San Simeón, y agravado por numerosas enfermedades, hizo que los cruzados se desesperaran, sus caballos habían mermado, un mes después de llegar ya solo quedaban unos 800 caballos. Muchos soldados habían muerto o desertado y para más inri les llegaban noticias de que un gran ejército turco al mando del gobernador de Mosul, Kerboga, estaba a punto de llegar a socorrer a la ciudad.

En abril, una embajada fatimí procedente de Egipto llegó al campamento cruzado con la esperanza de establecer una paz con los cristianos que eran enemigos a su vez de los turcos Selyúcidas. Pedro el Ermitaño, fue enviado a negociar, pero sin éxito. Los fatimíes, que consideraban a los cruzados unos mercenarios a sueldo de los bizantinos, estaban dispuestos a dejar que los cristianos se adueñaran de toda Siria siempre que no atacaran la Palestina, dominada por los Egipcios. Pero los cruzados no estaban dispuestos a aceptar algo que no les diera el control de Jerusalén. Los fatimíes fueron tratados con hospitalidad y agasajados con regalos procedentes del botín obtenido de los turcos derrotados en marzo, pero no se llegó a ningún acuerdo definitivo y estos abandonaron las negociaciones.

Afortunadamente para los cruzados, uno de su generales Bohemundo, tenía conversaciones secretas con un traidor dentro de la fortaleza, un oficial de origen Armenio llamado Firuz y la noche del 2-3 de junio de 1908, este traidor ayudo a un pequeño grupo de soldados a penetrar en la ciudad a través de una torre sin vigilancia, la torre de las dos Hermanas, por la cual unos 60 caballeros, escalaron y lograron abrir la puerta de San Jorge, por ella se colaron y con la ayuda de Griegos y Armenios cristianos, masacraron a más de 10.000 habitantes de la ciudad. Solo pudieron hacerse con la ciudad, ya que la ciudadela del monte Sifius, aun resistía, en la cual se habían guarecido los supervivientes de la guarnición junto al hijo de Yaghi, Shams ab Daulah.

Yaghi-Siyan huyó, pero fue capturado en las afueras de la ciudad, decapitado y su cabeza entregada a Bohemundo.

Tras dos intentos de tomarla y salir herido en uno de ellos Bohemundo desistió de atacar la ciudadela.

Batalla de Antioquía del 7 de junio al 28 de junio de 1098

Al día siguiente se cumplieron los peores pronósticos, el ejército anunciado al mando de Kerboga comenzó a acercarse a las murallas. Un ejército que según las crónicas estaba formado en cientos de miles de soldados, reclutados en todas las ciudades turcas de Siria y que superaban en dos a uno a los soldados cruzados.

El ejército cruzado tenía la protección de las murallas, pero tenía un problema, estaban aislados de sus suministros, con pocos caballos y sin provisiones, encontrándose en una situación muy desesperada. Quedándoles la única esperanza de que fueran socorridos por el Emperador bizantino Alejo Commeno, que tenían noticias que avanzaba hacia Antioquia con un gran ejército.

Pero esta ayuda no llegaría ya que algunos de los caballeros cruzados, Guillermo de Grand-Mesnil (cuñado de Bohemundo) y Esteban de Blois, desertaron de la ciudad sitiada y llegaron junto al emperador diciéndole que el ejército cruzado era imposible de salvar, y que un gran ejército turco planeaba atacarles si iban en auxilio de Antioquia. El emperador decidió retirarse

Esta noticia propició numerosas deserciones y obligo al legado papal Ademar de Le Puy a hacerles jurar a todos los líderes cruzados que lucharían hasta la muerte.

El ejército turco de Kerboga, en un inicio atacó los puestos avanzados Cruzados, a los que obligaba a refugiarse en la ciudad, en estos combates, lo peor es que el número de caballos fue mermando.

Seguidamente intentó un ataque coordinado con los turcos refugiados en la ciudadela, ya al mando de un hombre de su confianza, Ahmed Ibn Marwan, como consecuencia de este, estuvieron a punto de entrar en la ciudad, pero no lo consumaron.

Esto posibilitó que Kerboga tomara la misma decisión que los cruzados al principio, asediar la ciudad, la cual inició el 14 de junio, colocando grandes contingentes de tropas, sobre todo infantería frente a las principales puertas de la ciudad. Y el estableció su cuartel general con la mayor parte de su caballería a unos 3 km al norte de la ciudad.

En este punto, la mayor parte de los soldados cruzados estaban muriendo de hambre. El 11 de junio un monje llamado Esteban de Valencia, dijo haber tenido una visión en la cual cristo prometía ayudar al ejercito cristiano. Y otro monje Pedro Bartolomé también tuvo visiones sobre la lanza sagrada, la utilizada para atravesar el costado de cristo el día de su crucifixión. La cual apareció enterrada en la iglesia de San Pedro de la ciudad de Antioquia. Estos acontecimientos y sobre todo el segundo hicieron que la moral subiera, se celebraran multitud de procesiones y oraciones de agradecimiento.

Esto hizo que se plantearan en romper el cerco o morir, ya que se habían desvanecido todas las esperanzas de la llegada del ejército de rescate bizantino.

El 20 de junio todos los líderes cruzados eligieron como comandante en jefe de todo el ejército al príncipe Bohemundo, para que liderase la batalla. Bohemundo lo planificó todo y el 28 de junio el ejército cruzado estaba preparado.

Los preparativos fueron seguidos por los turcos de la ciudadela, que avisaron por medio de una bandera negra a sus compatriotas de fuera de las murallas, pero estos no se lo tomaron demasiado en serio y prestaron poca atención a prepararse, incluso narran los cronistas de la época que Kerboga se quedó en su tienda jugando al ajedrez y discutiendo sobre los pasos adecuados que debía dar.

Por ello cuando los cristianos salieron de la ciudad, los turcos seguían en sus mismas posiciones, divididos en las numerosas puertas y el mayor contingente a 3 km de la ciudad.

Los cruzados, más experimentados en las batallas y con apenas 200 caballos útiles, se dispusieron a plantar cara a los turcos.

Los cruzados se dividieron en cuatro grupos.

1º Grupo provenzal: Al mando de Ademar de Le Puy, ya que el Conde Raimundo de Toulouse, estaba enfermo y se quedó dentro de la ciudad con unos 200 hombres.

2º Grupo Norte Francés: Al mando conjunto del Conde Roberto de Flandes y del Duque Roberto de Normandía.

3º Grupo lontaringio: Comandado por el Duque Godofredo de Lorena

4º Grupo de retaguardia: Al mando de Bohemundo, que se mantuvo como reserva.

Los cruzados salieron de la ciudad sin apenas oposición, por la puerta sudoeste, la puerta del puente, a la cual acudieron unos 2000 jinetes arqueros turcomanos, pero ante los disparos de los arqueros cruzados a sus caballos, los turcos se batieron en retirada

Todos los grupos cruzados al salir del puente giraron a la derecha, marchando a lo largo de la ribera del río Orontes, el cual les servía de protección para su flanco derecho, enfrentándose gradualmente a la infantería turca.

El ejército provenzal, se encaminó directamente hacia las montañas que estaban a unos 3 km. La infantería iba enfrente protegiendo a la caballería. Tenían que atravesar terreno abierto y peligroso. Y muchas de las partidas de turcos que iban hacia la batalla, se desviaban con la tentación de atacarlos. Esto hizo que las unidades de caballería que iban hacia la batalla malgastaran muchas de sus fuerzas contra el grupo más pequeño de los cruzados. Fueron rodeados por los turcos, ante esto los francos enviaron un grupo de infantería para que ayudara, pero este grupo fue aniquilado, pero le dio el tiempo suficiente a que Bohemundo saliera en su ayuda y los provenzales alcanzaran su objetivo las montañas. Desde donde pudieron ahuyentar a sus atacantes.

En este punto Kerboga ya había cometido muchos errores tácticos, situar a su fuerza principal muy lejos a 3 km, disponer pocos jinetes de apoyo a su infantería destinada a vigilar las puertas, dejar que el grupo de Ademar se situara en las montañas y permitir que sus unidades entraran en combate de una en una sin un plan del todo coherente.

Finalmente el ejército de Kerboga alcanzo el campo de batalla por la izquierda de los francos del norte. Pero no pudieron apoyar a los turcos que se retiraban ya que tenían la amenaza del grupo de Ademar. Si el ejército turco avanzaba los cristianos apostados en la montaña atacarían el flanco derecho turco, totalmente desprotegido.

Esto le hizo dudar a Kerboga sobre todo porque desconfiaba que sus aliados en estas circunstancias adversas cooperasen en el campo de batalla. Esta duda y la noticia de que los cristianos habían tomado el campamento turco de la puerta del puente. Por lo cual decidió retirarse, tanto de la ciudad como de la región.

Su retirada permitió a los cruzados masacrar a los acompañantes civiles del ejército turco y al contingente que protegía la puerta del puente.

Al huir Kerbogha, la ciudadela comandada por Ahmed ibn Marwan se rindió, pero no a Raimundo, sino a Bohemundo. Parece ser que así se había acordado previamente. Como todos esperaban, Bohemundo reclamó la ciudad como suya aunque Ademar y Raimundo manifestaron su disconformidad.

Esta batalla fue una gran victoria cruzada, sin la cual la primera cruzada hubiera fracasado y no hubiera alcanzado Jerusalén.

Permitió reabrir de nuevo la ruta del puerto de aprovisionamiento, descansar y reponerse de este asedio y sus secuelas y sobre todo consolidar su posición en Antioquía y sus alrededores. Convirtiéndose en la capital del nuevo estado cruzado, el Principado de Antioquía

Comandantes Cruzados

  • Raimundo IV de Tolosa
  • Godofredo de Buillón
  • Bohemundo de Tarento
  • Ademar de Le Puy

Comandantes Turcos Selyúcidas

  • Yaghi Siyan
  • Kerbogha de Mosul

Fuerzas que combatieron en la batalla final

  • Fuerzas Cruzadas: 200 caballería pesada y unos 20.000 entre caballeros sin montura, infantería.
  • Fuerzas Turcas: Se cree que eran una proporción de 2-3 a 1 con los cruzados, por lo tanto entre 40.000 a 60.000 hombres entre caballería e infantería.

Fuentes:

Historia de las Cruzadas, por Steven Runciman, Alianza Editorial, 1973

Las Cruzadas vistas por los árabes, por Amin Maalouf, Alianza Editorial 2005.

La epopeya de las Cruzadas, Rene Grousset, 2002, Ediciones Palabra.

Las Cruzadas, por Wickipedia.

Batallas de las Cruzadas – Militaria- Ediciones Tiral (Varios autores)

Diferencias en el combate entre cristianos y musulmanes

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En su modo de combatir y afrontar las batallas, los cristianos y los musulmanes eran totalmente diferentes.

Los caballeros cristianos

Estaban cubiertos de cota de malla de la cabeza a los pies, lo que los les hacia prácticamente inmunes a las flechas de sus enemigos, normalmente las puntas se quedaban enganchadas en los aros de hierro que conformaban la cota.. Además, utilizaban cascos y escudos.

Los cristianos atacaban en cargas cerradas, sin dejar hueco entre caballeros.

Como armas ofensivas utilizaban la lanza, la espada, el hacha, la maza o el látigo de hierro (estas dos últimas estaban diseñadas para romper huesos).

Los combatientes musulmanes

Los musulmanes basaban su táctica en la movilidad de sus jinetes ligeros, con una cota menos pesada Acosaban a su enemigo y siempre procuraban evitar el enfrentamiento directo.

Su arma favorita era el arco, con el que disparaban desde las sus caballos, pero también usaban lanzas  que gracias a su gran movilidad y la pesadez de los caballeros cristianos tenia  un alto porcentaje de acierto y sacando provecho de esta mayor movilidad.

Los sarracenos procuraban desorganizar los escuadrones cerrados de los cristianos para meterse entre ellos, separar la caballería de la infantería y atacar a caballeros aislados.

El sitio de Nicea (14 de Mayo a 19 de Junio de 1097)

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El Asedio de Nicea (actual Iznik)  tuvo lugar entre el 14 de mayo y el 19 de junio del año 1097, durante la Primera Cruzada, . Fue el primer enfrentamiento entre el ejército cruzado y los turcos selyúcidas, que terminó con la victoria cruzada y la captura de la ciudad por parte del ejército cruzado.

La ciudad

La ciudad estaba protegida por una gruesa muralla de la época romana, de  5 kilómetros de perímetro, 10 metros de altura y coronada por 240 torres que cercaban los tres lados de la ciudad, distando cada torre 30 metros de distancia de la anterior, con lo cual cualquier movimiento de tropas era visible para los vigías de las mismas y por tanto un blanco fácil. Esta muralla tenía forma de “D” y la sección occidental de la muralla (la cara recta de la “D”) estaba junto al lago Ascanio, lo cual implicaba que si el ataque no contaba con apoyo marítimo, los sitiados podían concentrar la defensa solamente en la mitad de la muralla.

El asedio

Tras múltiples acuerdos y juramentos tomados entre el emperador Alejo Comneno y los principales generales cruzados, el ejército cruzado comenzó a movilizarse para abandonar Constantinopla a finales de abril de 1097. Godofredo de Bouillón fue el primero en llegar a Nicea seguido de Bohemundo de Tarento, el sobrino de éste, Tancredo, Raimundo IV de Tolosa y Roberto II de Flandes, acompañados de Pedro el Ermitaño, algunos supervivientes de la Cruzada de los Pobres y un pequeño contingente de tropas bizantinas lideradas por Manuel Boutoumites. El 6 de mayo llegaron a la ciudad, con escasas provisiones, por lo que Bohemundo ordenó traer alimentos tanto por tierra como por mar. El asedio comenzó el 14 de mayo, asignándose diferentes tropas del ejército cruzado a diferentes secciones de los muros de la ciudad, que se encontraban fuertemente defendidos por 200 torres. Bohemundo acampó en la zona norte de la ciudad, Godofredo en el este y Raimundo y Ademar de Puy en el sur.

La derrota de Kilij Arslan

El 16 de mayo los defensores turcos salieron de la ciudad para atacar a los cruzados, pero fueron derrotados rápidamente perdiendo 200 hombres. Viéndose así en una situación desesperada, los turcos enviaron mensajes a Kilij Arslan suplicándole su regreso, el cual, al darse cuenta de la peligrosa amenaza que suponían los cruzados, regresó rápidamente a Nicea.

El sultán estaba ausente de la ciudad, pero regresó el 21 de mayo , atacando a las tropas de Raimundo de Tolosa , con el obispo de Puy al mando del flanco derecho, pero los refuerzos comandados por  Roberto de Flandes, ayudaron a Raimundo a repeler el ataque y estos para desmoralizar a los sitiados cortaron las cabezas de los cadáveres y las lanzaron por encima de las murallas.

Alejo I  reforzó con dos mil infantes bizantinos la Cruzada, mandados por Tatikios, los cuales atacaron por el lado terrestre apoyados por unas estructuras de madera, con ruedas, y techo metálico, en cuyo interior, los zapadores socavaban la muralla, protegidos por arqueros y catapultas. También les proporcionó alimento suficiente para la tropa, no así para los peregrinos que sufrieron una hambruna.  

El resto de los cruzados fueron llegando a Nicea lo largo del mes de mayo y principios de junio, con Roberto II de Normandía y Esteban de Blois a la cabeza. Mientras tanto, Raimundo y Ademaro comenzaron a construir una gran máquina de asedio que fue colocada en la Torre Gonatas con el fin de mantener ocupados a los defensores de los muros mientras los zapadores iban minando los cimientos de la torre desde abajo. La torre fue dañada pero no se llegó a derribar.

Llegada de las tropas bizantinas

El emperador bizantino Alejo I no acompañó a los cruzados en su campaña, sino que avanzó detrás de ellos y estableció su campamento cerca de Pelecanum. Desde allí, envió por tierra los botes que necesitaban los cruzados para cruzar el lago Ascanio, el cual había sido utilizado hasta ese momento por los turcos para aprovisionar a la ciudad de alimento. Los botes, cargados de “turcoples” (arqueros mercenarios), llegaron el 17 de junio, al mando de Manuel Boutoumites. Los generales Taticius y Tzitas también fueron enviados junto a 2.000 peltastas.

La mujer del sultán de Nicea, tras el consejo de su marido Kilij Arslan, había escrito a Alejo solicitando su ayuda tras la rendición y retirada de Kilij Arslan, por lo que dio órdenes a Boutoumites de negociar en secreto y al margen de los cruzados, la rendición de la ciudad. Taticius fue el encargado de unirse a los cruzados y llevar a cabo un asalto directo a los muros, mientras que Boutoumites intentaría hacer lo mismo, de forma que pareciera que los bizantinos habían capturado la ciudad. Tras la maniobra, el 19 de junio lo turcos se rendían a Boutoumites.

Mientras el ataque a las murallas progresaba: el conde Isángeles consiguió derribar una torre de su sector y los bizantinos habían cerrado el acceso al lago vecino, por donde los de Nicea recibían provisiones y refuerzos, con una flota de barcas especialmente preparadas de las que los cruzados carecían.

Mientras la sultana, viendo la situación desesperada, se resignó a rendir la ciudad a los imperiales. Estos usaron un método audaz para tomarla, de forma que el ejército cruzado fuera burlado. Un día, al lanzarse al asalto en su sector de muralla, los turcos, previamente advertidos, les dejaron vía libre. Entonces se alzó la bandera del emperador en todas las puertas y la ciudad cayó en manos de los bizantinos prácticamente sin combatir. Por la noche, las tropas imperiales, compuestas sobre todo por mercenarios turcos, cruzaron el lago con barcas y se apoderaron de ella.

Cuando los cruzados se dieron cuenta de la estratagema de Alejo, se mostraron decepcionados y enfadados, puesto que no pudieron saquear la ciudad para obtener dinero y provisiones. Boutoumites fue nombrado duque de Nicea y prohibió la entrada de los cruzados a la ciudad en grupos superiores a 10 personas al mismo tiempo. Boutoumites también expulsó a aquellos generales turcos de los que desconfiaba (de hecho, estos hombres intentaron tomar como rehenes a los guías bizantinos para negociar con el emperador). La familia de Kilij Arslan fue enviada a Constantinopla, pero finalmente fueron puestos en libertad sin pedir rescate. Alejo I dispuso de inmediato un donativo de comida para cada soldado, mientras sus jefes fueron convocados, en Pelecano, donde se les regaló oro y piedras preciosas del tesoro del sultán. El mismo Esteban de Blois quedó impresionado por la montaña de oro que le entregaron, después Alejo I pidió a  los caballeros que no le hubieran prestado su juramento, que lo hicieran ahora. Todos lo hicieron, salvo Tancredo que le pidió más botín para poder hacerlo, aunque finalmente aceptó.

El sultán se retiró al interior del país, eligiendo Konga, como nueva capital, cuyos descendientes conservaron hasta el siglo XIV.

Consecuencias

Los cruzados abandonaron Nicea el 26 de junio, dividiéndose en dos contingentes. El primero, en la vanguardia, estaba formado por Bohemundo, Tancredo, Roberto de Normandía, Roberto de Flandes y Taticius, y el segundo de ellos, en la retaguardia, estaba formado por Godofredo, su hermano Balduino de Bolonia, Esteban de Blois y Hugo de Vermandois. Taticius, como enviado bizantino, tenía instrucciones de asegurar la entrega de todas las ciudades conquistadas al imperio.

Tras su primera victoria, los cruzados avanzaban con la moral alta, como se puede apreciar en las cartas de Esteban a su mujer Adela de Blois, donde le indica que llegarán a Jerusalén en cinco semanas. El 1 de julio se enfrentan y vencen de nuevo a Kilij Arslan en la batalla de Dorilea y en octubre alcanzan la ciudad de Antioquía, donde comienza un largo asedio. No llegarán a Jerusalén hasta junio del año 1099, dos años después de su salida de Nicea.

Comandantes Cruzados:

Raimundo de Tolosa
Godofredo de Bouillón
Bohemundo de Tarento

Comandantes Bizantinos

Manuel Boutoumides  

Tatikios

Tzitas

Comandantes Selyucidas:

Kilij Arslan I

El ejército cruzado estaba formado por:

Cruzados:
30.000 infantes y 4.200-4.500 caballeros

Bizantinos:
2.000 arqueros

El ejército Selyucida:

El ejercito de la ciudad y 1000 hombres que llegaron para reforzarlos.

Batalla de Seforia (1- Mayo -1187) Vence Saladino

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La Batalla de Seforia tuvo lugar entre los cruzados de Gerardo de Ridefort y las tropas de Saladino el 1 de mayo de 1187.

Saladino (Salah al-Din), entonces con 50 años, reinaba desde 1174, año de la muerte de Nur al-Din, rey de Alepo y Damasco. Su objetivo en aquel momento era recuperar Tierra Santa de manos de los cristianos.

Astuto diplomático y brillante estratega, Saladino firmó treguas a diestro y siniestro con distintos señores cristianos, como Raimundo III de Trípoli, por entonces en desacuerdo con Guido de Lusignan, rey de Jerusalén, a cambio de su protección sobre el “reino” de Galilea. De este modo sacó partido de las luchas intestinas que se multiplicaban en el reino de Jerusalén.

Raimundo III de Trípoli intentó que Isabella de Jerusalén fuera la reina en vez de Sibila. Pero Jocelin III de Courtenay, conde de Edesa, tras alejar a Raimundo de Trípoli –de quien había obtenido la regencia-, consiguió reunir a los barones y lograr el apoyo de Gerardo de Ridefort, Reinaldo de Chatillon y otros nobles.

Antecedentes

A principios de 1187, el caballero Reinaldo de Châtillon atacó una caravana de mercaderes que iba de El Cairo a Damasco y que tenía derecho al libre paso, aunque excesivamente armada. Hay que decir que Reinaldo de Châtillon, antiguo Príncipe de Antioquía y actual señor de Transjordania, era quien más osaba atacar a Saladino, tanto en el campo de batalla, como en Montgisard como haciéndole la guerra del corso en el Mar Rojo poniendo en duda que este fuera el Protector de los Santos Lugares musulmanes. Saladino no tardó en exigir la devolución de los bienes contenidos en la caravana y la liberación de los prisioneros. Reinaldo se negó y se obstinó en la negativa incluso cuando intervino Guido de Lusignan para que se efectuase la devolución. Saladino movilizó entonces a sus tropas de Siria, juró la muerte de Reinaldo y se puso en camino el 18 de marzo de 1187, asolando de paso las regiones que atravesó, como Galilea.

La Batalla

Al alba del viernes 1 de mayo 1187, los jinetes árabes al mando de Al-Afdal, hijo de Saladino, pasan pacíficamente ante los muros de Tiberíades en busca de Reinaldo. Esa tarde, cuando vuelven por el mismo camino, han respetado al pie de la letra las exigencias del conde y, sin embargo, no han podido evitar el incidente. El conde Raimundo ve con horror que, en sus lanzas, los mamelucos llevan clavadas las cabezas de más de cien templarios. ¿Cómo ha podido suceder lo impensable? Casi al mismo tiempo, Balian de Ibelin llega a su cita en el castillo de la Féve. En la explanada de Esdralón ve, asombrado, que el campamento templario está vació y el castillo, abandonado. Su escudero registró todo el lugar, mas sólo encontró dos hombres enfermos que nada sabían. Extrañado y preocupado, iba ya a dar media vuelta, cuando aparecen al galope una pareja de jinetes dando gritos. Son dos templarios, cubiertos de sangre y polvo, que cuentan al señor de Ibelin el terrible desastre que ha tenido lugar en la Fuente del Berro.

Según estaba previsto, el maestre de los Templarios, Gerad de Ridefort, y el de los Hospitalarios, Roger des Moulins, habían llegado el mismo día 30 al cercano castillo de la Féve camino de Tiberíades, en misión de embajadores del rey Guido como dijimos. Es de suponer que los maestres recibieran al correo de Raimundo, que les avisaba del paso pacifíco de los musulmanes. Por motivos que se ignoran, pero quizá basados en las rencorosas intrigas del vengativo Gérard, quien tal vez quiso proteger a su antiguo cómplice Reinaldo de Chátillon, los maestres deciden atacar a los musulmanes. Gérard de Ridefort envía un mensajero al mariscal del Temple, Jacques de Mailly, que se encontraba a ocho kilometros de allí, en el castillo de Caco (Kh-Qara), con poco más de cuarenta templarios y sus tropas auxiliares, para que acuda urgentemente a unirse con la guarnición de La Féve, compuesta por unos noventa caballeros del Temple, más diez hospitalarios con su maestre Roger. Al amanecer del día 1 de mayo, ambos maestres y el mariscal se acercaron hasta Nazareth, donde reclutaron a otros cuarenta caballeros de la guarnición real. Entre caballeros y tropas auxiliares se juntaron unos quinientos guerreros, que se encaminaron sin demora hacia en El-Mahed, cerca de la aldea de Seforia , al noreste de Nazareth. Allí, cerca siete mil mamelucos, árabes y kurdos, estaban abrevando sus caballos en la Fuente de Berro. 

Los templarios, que salían desde una elevación, tenían la ventaja del terreno y de la sorpresa. Gérard de Ridefort quiso cargar inmediatamente contra los musulmanes, pero la diferencia de tropas era tan grande que el maestre del Hospital y el mariscal del Temple le aconsejaron la retirada. Sin atreverse a un enfrentamiento con Roger des Moulins, Gérard se encaró groseramente con su mariscal, Jacques de Mailly, increpándole:

 – Hablaís como un hombre que desea huir; amáis demasiado esa rubia cabeza, que tan bien la quereís guardar….

Pero el mariscal le respondió profético:

 – Moriré frente al enemigo como un caballero de bien. Sois vos quien volverá grupas como un traidor.

 Lleno de ira, el orgulloso maestre le volvió la espalda,le dio la orden y se lanzaron a la carga. Dice el cronista que Jacques de Mailly, mientras galopaba hacia los musulmanes, le hablaba dulcemente a su blanco caballo:

 – Rocín, buen compañero, he pasado muchas y hermosas jornadas cabalgando sobre tu lomo; pero el día de hoy las superará a todas, porque hoy me llevarás al Paraíso.

La batalla fue corta, en muy poco tiempo los francos resultaron diezmados a pesar de su empuje guerrero. Los últimos combatientes cristianos fueron un caballero del Hospital, de nombre ignorado, y uno templario, el mariscal Jacques de Mailly, quíen al ver a su compañero hospitalario finalmente abatido redobló su empuje y resistencia luchando como un torbellino. Primero sobre el caballo y luego a pie, su espada segaba, como si de trigo se tratase, las vidas de los enemigos que lo rodeaban. A la vista de este prodigio de valor, los musulmanes cesaron de combatirlo y formaron un círculo a su alrededor, ofreciéndole la vida a cambio de la rendición. Rechazadas tales proposiciones, como ofensivas para su honor, el templario acabó abatido por las flechas de los arqueros.

Más como iban ataviado con las albas vestiduras de la orden y montado sobre su corcel blanco, al caer muerto, pero no vencido, los musulmanes irrumpieron en gritos convencidos de haber cogido al san Jorge de los francos. El cuerpo del templario fue asaltado por los mamelucos, quienes, presos de un terror reverente, se disputaron hasta el más insignificante de sus despojos: ropas, armas, adornos, etc; como talismanes o reliquias. Hasta tal punto, que algunos se frotaban la cabeza con el polvo empapado en su sangre, como si de esta manera pudieran adquirir su bravura y valor. Enterado al-Afdal del prodigioso suceso, el hijo de Saladino ordenó se enterrase con toda dignidad el cadáver del templario y que, como signo de respeto por su valor, le sepultasen con su espada en la mano.

El resto, francos y templarios, incluso el maestre hospitalario Roger des Moulins, todos perecieron. Sólo tres caballeros del Temple escaparon con vida, uno de ellos fue Gérard de Ridefort, que, a pesar de estar gravemente herido, consiguió huir a uña de caballo hasta Nazareth. Por el camino, resonarían en sus oídos la proféticas palabras que Jacques de Mailly le dirigió antes de entrar en combate: “….Sois vos quien volverá grupas como un traidor”.

El maestre Gérard, mortificado por las heridas y tal vez por la vergüenza, se entretiene en el camino y la noticia del combate llega a Jerusalén, antes que él, por boca de sus compañeros. Los otros dos templarios supervivientes cuentan al convento lo sucedido y se produce tan gran consternación que, sin esperar el regreso del maestre, los caballeros forman un “comando” que regresó a la Fuente del Berro para buscar el cuerpo del mariscal. Allí encuentran su tumba, desentierran el cadáver de Jacques de Mailly y lo llevan a su Casa Madre de Jerusalén. En la iglesia poligonal de la Cúpula de la Roca, le rindieron honores y comenzó a ser venerado como héroe por los hermanos de la orden y como mártir por numerosos peregrinos. Astutamente Gérard consintió en todo, prefería tener al mariscal como héroe-mártir que tranquilizase su conciencia, pues los otros dos templarios supervivientes ya habían relatado a los hermanos la disputa entre Jacques y el maestre Gérard, así como la “profecía” sobre su huída en combate. Pero en cuanto se hubo repuesto del descalabro físico y moral, el de Ridefort volvió a las andadas. No sabía que su nuevo despropósito daría el respaldo definitivo a la santidad de Jacques de Mailly.

Consecuencias

Raimundo de Trípoli, al ver pasar bajo los muros de su ciudad, Tiberíades, a las tropas de Saladino con las cabezas de los cristianos en las puntas de sus lanzas, hizo de inmediato las paces con Guido de Lusignan. Roto el pacto con Raimundo de Trípoli, Saladino puso sitio a Tiberíades, de la que tomó la ciudad baja mientras Eschiva, esposa de Raimundo de Trípoli –ya que éste se había unido al ejército que estaba reclutando Guido de Lusignan-, se atrincheraba en la ciudadela. El intento de los cristianos de recuperar Tiberíades dio lugar a la batalla de Hattin, el 4 de julio de 1187.

Fuentes: http://es.wikipedia.org/wiki/Batalla_de_Seforia    y  http://dave-beforesunrise.blogspot.com.es/2012/09/un-mariscal-templario-santificado-por.html

Batalla de Dorilea (1-Julio-1097) Ganan los cruzados

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La Batalla de Dorilea fue un combate que entablaron las fuerzas de los Cruzados contra los musulmanes durante la Primera Cruzada en el siglo XI.

Acabado el asedio a Nicea el 19 de junio de 1097, las fuerzas cruzadas avanzaron por el desierto de Anatolia rumbo a Tierra Santa. Sin embargo, debido a las difíciles tareas de aprovisionamiento que se realizaban, los líderes cruzados se decidieron separar y encontrarse más tarde.

Cerca de Dorilea, las fuerzas de Bohemundo de Tarento descubrieron un gran contingente de tropas turcas por lo cual decidieron montar su campamento, para una mejor defensa, este campamento fue construido por las tropas de infantería, que iban en la vanguardia, lo situaron en la llanura de dos valles y donde un terreno pantanoso les protegía el flanco occidental, situando  a su caballería delante del campamento para defenderse del ejercito turco que avanzaba desde el sur y esperando que el cuerpo principal del ejercito cristiano llegara por el oeste ya que estaba solo a 5-6 km detrás de la vanguardia, mientras que Kilij Arslan I preparaba a un grupo de turcos para atacar el campamento de Bohemundo.

El 1 de julio, al amanecer, el ruido de miles de caballos despertó a los hombres de Bohemundo. Los soldados turcos atacaron a todo el que se les atravesara en su camino. Los cruzados no pudieron responder rápidamente debido a la sorpresa del ataque y a la oleada continua de guerreros turcos utilizando una forma de combate desconocida hasta ese momento por los cruzados, eran arqueros armados a caballo.

Las bajas turcas eran ínfimas comparadas con las de los Cruzados. Mientras que la caballería atacaba, un grupo de arqueros turcos disparaba desde cientos de metros el campamento, siendo acribillados por su flechas los caballeros que debido a la movilidad de los turcos les era imposible acabar con ellos. Los cruzados resistían ferozmente contra la caballería, pero la esperanza de la victoria estaba muy lejos.

La victoria turca parecía al alcance de la mano, sin embargo, según contaron luego los europeos, se dice que Dios escuchó las súplicas de los cruzados y, cerca de donde se hallaban los arqueros turcos, hacia el mediodía, la caballería de Godofredo de Bouillón logró avanzar, llegando al campamento y atrapando a los turcos entre dos fuegos, por un lado la caballería cristiana que defendió el sur del campamento y por el otro las tropas de refuerzo, Tras poder reorganizarse, las fuerzas cruzadas habían pasado de entre cinco y diez mil hombres a más de cuarenta mil.

Los turcos, aterrados al ver las fuerzas de Godofredo acercarse, huyeron rápidamente hacia el sur, siendo perseguidos por los cruzados, que incluso aprovecharon para saquear el campamento turco.

Ambos lados perdieron miles de hombres, de hecho, se estima que apenas en el principio del ataque turco, murieron unos 4.000 cruzados y unos 3.000 turcos. Todo el combate no duró más de unas dos horas.

Esta victoria cristiana abrió las puertas a la reconquista de Anatolia y al avance de los cruzados hacia Siria

Acabada la batalla, tomaron de nuevo su rumbo a Tierra Santa.

Tras esta victoria los ejércitos cruzados se llenaron de optimismo, se han documentado cartas de soldados cruzados a sus esposas, en las que decían que en apenas tres semanas alcanzarían Jerusalén, sin embargo estaban equivocados, ya que tardaron casi tres años más en alcanzar Tierra Santa.

Comandantes Cruzados: Bohemundo de Tarento, Godofredo de Bouillón,  Ademar de Le Puy

Comandantes Turcos: Kilij Arslan I, Malik Ghazi Danishmend

Tropas Cristianas

50000 cruzados entre los cuales había 7000 caballeros y un pequeño grupo de bizantinos bajo el mando de Tarikios.

Tropas Turcas

10000 turcos selyucidas a caballo