En su modo de combatir y afrontar las batallas, los cristianos y los musulmanes eran totalmente diferentes.

Los caballeros cristianos

Estaban cubiertos de cota de malla de la cabeza a los pies, lo que los les hacia prácticamente inmunes a las flechas de sus enemigos, normalmente las puntas se quedaban enganchadas en los aros de hierro que conformaban la cota.. Además, utilizaban cascos y escudos.

Los cristianos atacaban en cargas cerradas, sin dejar hueco entre caballeros.

Como armas ofensivas utilizaban la lanza, la espada, el hacha, la maza o el látigo de hierro (estas dos últimas estaban diseñadas para romper huesos).

Los combatientes musulmanes

Los musulmanes basaban su táctica en la movilidad de sus jinetes ligeros, con una cota menos pesada Acosaban a su enemigo y siempre procuraban evitar el enfrentamiento directo.

Su arma favorita era el arco, con el que disparaban desde las sus caballos, pero también usaban lanzas  que gracias a su gran movilidad y la pesadez de los caballeros cristianos tenia  un alto porcentaje de acierto y sacando provecho de esta mayor movilidad.

Los sarracenos procuraban desorganizar los escuadrones cerrados de los cristianos para meterse entre ellos, separar la caballería de la infantería y atacar a caballeros aislados.

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