En el siglo XII, se invento y empezó a utilizar la ballesta, se desarrollo y fue cada vez más sofisticada y aumentar su potencia de fuego. En 1139 en el Concilio de Letrán, el Papa Inocencio II, condenó su uso y la describió como ” Un arma detestable para Dios e indigna para los cristianos”. Sin embargo no sirvió de nada, ya que se siguieron usando hasta bien entrado el siglo XVI.

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