En la Edad Media, sí se pagaba el trabajo diario de un obrero no cualificado con una única moneda. Un trabajador no especializado al acabar su jornada laboral recibía una única pieza de metal cuyo valor no era muy elevado. Y el nombre de esa moneda era “sueldo”. Con el paso del tiempo, esta palabra, “sueldo”, que designaba a una moneda, que según el sistema Carolingio equivalía a 12 dineros (denarios), fue tomando el carácter de sinónimo de la palabra salario.

Eran tiempos difíciles y con aquel sueldo una familia de unas seis personas malvivía (Una barra de pan de 400 gr ya valía una sexta parte de ese sueldo).

En la Corona de Aragón se sabe que los obreros no especializados (Peones) recibían un sueldo por jornada trabajada, y el obrero especializado el doble y el maestro el triple, era lo normal.

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