Las ciudades mercantiles germanas, que, aprovechando los veintitrés años (de 1250 a 1273) en que no hubo emperador en el Sacro Imperio Romano Germánico, se asociaron para defenderse de la creciente piratería y para incrementar el comercio. Se creó así la Liga Hanseática (de hansa “liga” en alemán antiguo), que fue una compleja asociación político-comercial centralizada en la ciudad de Lübeck.

Al poco tiempo, ésta monopolizó el comercio en casi todos los puertos del mar del Norte y del Báltico. La organización estaba dirigida por una junta compuesta por representantes de todas las ciudades que formaban parte de la Liga y, desde el comienzo, se establecieron acuerdos de mutua protección entre sus miembros.

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