Su teología era dualista radical basada en la creencia de dos mundos en absoluto conflicto: uno espiritual creado por Dios y otro material forjado por Satán.

Los cataros afirmaban que el mundo físico había sido creado por Satán de igual modo que los gnósticos hablaban del Demiurgo, aunque éstos no lo asimilaban con el diablo, tal vez porque no era popular en aquella época, siglo I.

Según la doctrina cátara el Reino de Dios no es de este mundo. Dios creó el cielo y las almas.

El Demonio creó el mundo material, las guerras y  la Iglesia Católica, que era según los cataros una herramienta de corrupción.

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