la fortaleza de alarcosHasta Alarcos llegan las nuevas de que Al-Mansur ha organizado un ejército de un tamaño nunca visto con anterioridad. Por ello, los cristianos, se dan prisa en organizar un ejército que aunque aspira a ser grande no llegará a un tamaño excesivo. Acudirán los monjes de Calatrava, esperarán impacientemente al ejército leonés pero Alfonso IX se tomará con calma lo de llegar a la llamada de auxilio de su primo, el rey de Castilla Alfonso VIII, también acudirán los obispos de Ávila, Segovia y Sigüenza con sus correspondientes mesnadas…

Don Fernán Gutiérrez, alcaide de Alarcos tendrá que vigilar por el bienestar de su villa, de los habitantes de ésta, de su propia familia – que será quien lleve el peso de la novela-, tendrá que vigilar el correcto funcionamiento de las comunicaciones con las otras villas y aldeas del entorno: Poblete, Alcolea, Galiana, Benavente, Malagón …Los árabes también se preparan para el ataque. En Córdoba, un médico prepara su equipo sanitario de campaña y prepara a su hijo adolescente para la próxima lucha al lado del recién llegado ejército almohade contra los cristianos.

Tras el ataque, la familia del alcaide tiene que marchar a Toledo, lo único que llevan es una carga de dolor, un marido muerto y Blanca, la hija, un puñado de cerezas que le ha dado un joven aprendiz de médico. Años después, un vergonzoso destierro hace que Blanca se vea en Salvatierra junto al impresentable marido que su madre eligió para ella y junto a sus dos hijos.

De trasfondo, una historia de amor marcada por las diferencias de cultura y religión que va de perlas con el carácter bélico de la novela. A lo largo de la novela veremos ataques, defensas, traiciones, asedios, curiosidades sobre la medicina en la época y sólo un puñado de páginas de tiempos de paz.

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