La Segunda Cruzada fue convocada en 1145 en respuesta a la caída del condado de Edesa un año antes. La recuperación de Edesa, por parte del gobernador militar selyúcida, Imad al-Din Zangi, tuvo lugar entre el 28 de noviembre y el 24 de diciembre de 1,144

Edesa fue el primero de los estados cruzados fundados durante la Primera Cruzada (1096–1099), pero fue también el primero en caer.

La noticia de la caída de Edesa fue traída a Europa por primera vez por los peregrinos a principios de 1145, y luego por las embajadas de Antioquía, Jerusalén y Armenia. El Obispo Hugo de Jabala informó de la noticia a el Papa Eugenio III, que emitido una bula papal Quantum praedecessores el 1 de diciembre de ese año, pidiendo una segunda cruzada.

El Papa encargó a Bernardo de Claraval para predicar la Segunda Cruzada y conceder las mismas indulgencias que el papa Urbano II había concedido en la Primera Cruzada. Un parlamento fue convocado en Vézelay en Borgoña en 1146, y Bernardo de Claraval predicó ante la asamblea el 31 de marzo. Luis VII de Francia, Su esposa, Leonor de Aquitania, los príncipes y señores presentes se postraron a los pies de San Bernardo para recibir la Cruz de los peregrinos.

La Segunda Cruzada, convocada por el Papa Eugenio III, contó con el liderazgo de varios reyes europeos por primera vez, entre los que destacaron Luis VII de Francia y el emperador Conrado III, y con la ayuda de numerosos nobles.

Los ejércitos de ambos reyes marcharon por separado a través de Europa y en cierto modo fueron retardados por el emperador bizantino Manuel I Comneno. Después de cruzar el territorio bizantino, ya en Anatolia, ambos ejércitos fueron derrotados, por separado, por los turcos selyúcidas.

Luis, Conrado y los restos de sus ejércitos llegaron a Jerusalén y en 1148 participaron en un desacertado ataque sobre Damasco.

La cruzada en oriente fue un fracaso para los cruzados y una gran victoria para los musulmanes.

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