En la edad media se usaba para expulsar las lombrices intestinales y para ayuentar las pulgas de la ropa.

ajenjo

Artemisia absinthium (en latín medieval aloxinus), llamada comúnmente ajenjo, asensio, ajorizo, artemisia amarga o hierba santa, es una planta herbácea medicinal, del género Artemisia, nativa de las regiones templadas de Europa, Asia y norte de África. Conocida desde muy antiguo ya por los egipcios, transmitida después a los griegos, esta hierba ha sido denominada la “madre de todas las hierbas” en la obra “Tesoro de los pobres”[1] dadas sus múltiples aplicaciones curativas. Se utiliza como tónico, febrífugo y antihelmíntico, así como en la elaboración de la absenta y del vermut.

El Ajenjo es una de las más maravillosas plantas medicinales que existen. Si bien su sabor es amargo, esto no impide que sea usada para el alivio de muchas enfermedades y con mucho éxito.

En la actualidad, vemos que a las plantas se las clasifica pero no se abunda en demasiados detalles sobre su uso, se trata de dar una síntesis de las propiedades y su aplicación en algunos casos, pero no en todos.

Esta hermosa planta es conocida desde la antigüedad y ha sido usada en diversas patologías con probada eficacia. Veremos sus usos mas en detalles

El té de ajenjo ha ayudado a través del tiempo a muchísimas personas para restablecer la salud. Es una hierba que se ha usado históricamente con variados fines, pero para los que nos interesa solo veremos su valor curativo. En la edad media era común tomar tintura de ajenjo, pero se comprobó que tomándola en grandes cantidades o haciendo un uso prolongado de la misma, causaba grandes problemas cerebrales y aún la muerte de quienes se abusaron, por el contenido de “aceite de ajenjo”, el cual tomado en dosis pequeñas o por un tiempo limitado actúa favorablemente en el organismo, pero tomándolo por mucho tiempo, es nefasto. Esta es una advertencia que debe tener muy en cuenta.

El té de ajenjo fue usado con mucho éxito para:

Gastralgia (dolores de estómago), mala digestión, diarreas, problemas de riñones, dolores intestinales, hidropesía, dificultades en la respiración, pirosis (ardor de estómago), gripes, problemas urinarios, histeria, dolores de muelas, mal aliento, flujo, menstruación dolorosa, atrasos menstruales, envenenamientos con plomo y de otros elementos, pestes, intoxicaciones, parásitos intestinales, parásitos de la piel, picazones.

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