El Románico también utiliza el valor del número para comunicar mensajes trascendentes. Así por ejemplo, el uno es el número de la unidad y del principio creador, el dos es el símbolo de conflicto, de lucha entre el bien y el mal; el tres es el número de lo celeste y la Santísima Trinidad; el cuatro es el número de lo terrenal (cuatro son los puntos cardinales, cuatro elementos, cuatro estaciones…); el siete es la suma perfecta, la suma de lo terrestre (4) y de lo celeste (3), y la creación se llevó a cabo en siete días; el ocho es el número de la regeneración, por ello se halla en numerosas pilas bautismales; y el doce simboliza el orden cósmico (doce apósteles).

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