A partir del siglo XII, van a desarrollarse dos grandes rutas comerciales:

  1. La Ruta del Mediterráneo, que unía los puertos españoles e italianos, con puertos musulmanes y del Imperio Bizantino. Comerciaban principalmente con productos de lujo: seda, perfumes, porcelanas, etc, a cambio de armas y tejidos.
  2. La Ruta del Atlántico y del Báltico, controlada por la Hansa; comunicaba los puertos portugueses, ingleses y del Norte de la península, con puertos alemanes, franceses, holandeses y nórdicos. Comerciaban principalmente con lanas, vinos, cereales, maderas, pieles, etc.
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