elmardebronce1En la granada Zirí del siglo XI la convivencia entre las tres religiones monoteístas, árabe, cristiana y judía, era bastante más aceptable que en momentos posteriores de la historia granadina, hasta el punto de que un judio, Samuel ibn Nagrella, llegara a ser visir del rey zirí.

Tras amasar una fortuna en Málaga como comerciante, Samuel Nagrella, de la tribu judía de los Leví, llega a Granada en compañía de su esposa Séfora o la abuela “pajarito”. Estamos en el siglo XI, y Granada ha dejado de ser un pequeño emplazamiento hebreo para convertirse en la capital de un reino donde conviven cristianos, judíos y musulmanes. Samuel, hombre de vasta cultura, pronto se convierte en un célebre poeta y en rabino de su comunidad, que luego Le otorgará el honor de ser su príncipe. Gracias a su sabiduría y magnanimidad, pronto se convertirá en visir del rey de Granada. En casa de éste conocerá al otro gran poeta hebreo de la época, Salomón ibn Gabirol, el Malaki, (el malagueño) con quien mantendrá una rivalidad no sólo literaria sino también amorosa por el amor de una concubina.

A través de los recuerdos de su nieto Josef, asistimos a la vida de este fascinante personaje histórico en cuyas manos descansó el gobierno de Granada y que dejó establecido el ideal de tolerancia entre religiones, todo ello en el ambiente refinado y lleno de erotismo de Al-Ándalus.

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