Con la escasez de alimentos, los Cruzados llegaron y acamparon en las puertas de Constantinopla esperando que el emperador bizantino Alejo I, que había solicitado su ayuda, alimentara a la vasta multitud, reforzada por los sobrevivientes de la cruzada de los pobres. Pedro el Ermitaño, quién se había sumado a la cruzada de los Nobles en Constantinopla, fue encargado de el bienestar de los sobrevivientes de la cruzada anterior (Cruzada Popular o de los Pobres).

Los distintos grupos de cruzados llegaron a Constantinopla con pocas provisiones, esperando recibir ayuda de Alejo I. Alejo, por su parte, se encontraba en una situación difícil. Tras la dudosa experiencia vivida con la anterior cruzada de los pobres, y teniendo en cuenta que Bohemundo de Tarento era un antiguo enemigo suyo normando, no sabía hasta qué punto podía fiarse de los supuestos aliados cristianos venidos de occidente.

Dada la situación, Alejo llegó a un acuerdo con los cruzados: en intercambio por la comida y los suministros, Alejo exigía que los cruzados le jurasen vasallaje, lealtad, y que prometiesen devolver al Imperio bizantino todo el terreno perteneciente al Imperio que les había sido arrebatado por los turcos. Los cruzados, sin agua ni comida, no tuvieron otra opción que aceptar tomar el juramento, aunque no sin antes haber asumido todas las partes una serie de compromisos, y después de que casi se hubiese desatado un conflicto militar en la propia ciudad en un combate abierto con los akritai del emperador.

Sólo el príncipe Raimundo de Tolosa evitó el juramento, ofreciendo a Alejo que liderara la cruzada en persona. Alejo rechazó la oferta, aunque los dos personajes se convirtieron en aliados a raíz de la desconfianza que ambos tenían en Bohemundo. y  Raimundo eligió otro juramento , que implicaba proteger al emperador, sus intereses y su vida. Y es que era muy importante mantener una buena relación con el emperador, ya que sin su ayuda no podrían seguir el viaje hacia tierra santa.

Alejo llegó al acuerdo con los cruzados de enviar un contingente militar bajo el mando del general Tatikios  para acompañar a los cruzados a lo largo de Asia Menor. Su primer objetivo sería Nicea, una antigua ciudad del Imperio bizantino que ahora era la capital del Sultanato de Rüm, gobernado en ese momento por Kilij Arslan I.

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