PProclamada lajihad por el imperio almohade, un poderoso ejército con los más temibles guerreros de todo el Islam cruza el Estrecho. Una marea de fanatismo islámico amenaza con arrollar a los reinos cristianos de España y proclama su voluntad de convertir a la misma Roma en caballeriza de los musulmanes. El destino, y aún la supervivencia, de la Cristiandad está en juego. El Papa declara la Cruzada. De todos los rincones de Europa llegan ultramontanos para participar en la batalla.
 
Tres reyes de España unen sus fuerzas para cabalgar juntos hacia la muerte o hacia la gloria. Nadie queda ajeno a la tormenta desatada, nadie fuera de una movilización sin precedentes: hombres curtidos de la frontera encuadrados en sus milicias concejiles, nobles -con sus aguerridas mesnadas y las grandes órdenes militares de Santiago, Calatrava, Hospital y Temple. En medio de pasiones desatadas, la Cruz y la Media Luna, la libertad y la sumisión, dirimen a espada su conflicto ancestral. Amanece el 16 de julio de 1212 en Las Navas de Tolosa
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