PRDICA~1Partiendo de la base que no está muy claro que los cronistas que relatan lo que ocurrió en este concilio, ya que no se sabe a ciencia cierta si estuvieron presentes o lo contaron posteriormente. Vamos a relatar lo que sobre dicho concilio dicen que ocurrió.

Estos cronistas son principalmente cuatro Roberto el Monje, el cual asegura haber estado presente, Baudri de Dol y Fulquerio de Chartres, que nos lo relatan como si hubieran asistido y el cuarto Guilberto de Nogent, que parece ser que obtuvo la información a través de terceras personas. También hay indicios que 30 años después del Concilio Guillermo de Malmesbury también relata lo hablado y sucedido en dicho Concilio.

Tras la llamada de auxilio del Imperio Bizantino, representado por el Rey Alejo I Commeno: Emperador del imperio bizantino entre 1081 y 1118, el Papa Urbano II convoca el Concilio de Clermont donde se reunieron tanto eclesiásticos como laicos de la Iglesia católica y que desencadenó la Primera Cruzada.

El Concilio duró desde el 18 hasta el 28 de noviembre de 1095 y asistieron unos 300 clérigos de toda Francia. Urbano trató las reformas cluniacenses y confirmó la excomunión al rey francés Felipe I por su segundo matrimonio, se estableció también la prímacia de la sede de Lyon sobre la de Sens y Reims.

Aunque el principal objetivo del Papa era anunciar y pedir la ayuda para el imperio bizantino, para defenderse de la amenaza Turca y así mismo aprovechar para emprender una cruzada contra los infieles que ocupaban la ciudad de Jerusalén y que amenazaban a los peregrinos que se embarcaban en la peregrinación a Tierra Santa.

 El jueves 27 de noviembre,  se celebró una sesión pública y era tal en número de religiosos y seculares que se concentraron en la localidad, que el Papa ante la imposibilidad que todos pudieran entrar en la Catedral, pidió que le Inatalaran el Trono papal en una plataforma al aire libre en una explanada fuera de la ciudad. Urbano habló por primera vez de los problemas en el este y declaró la guerra santa (bellum sacrum) contra los musulmanes que ocupaban Tierra Santa. No solamente prometió el perdón de los pecados a los voluntarios, además les invitó a tomar aquellos dominios ocupados y salvar a la humanidad de los infieles.

Se le atribuyen al Papa Urbano II, estas palabras entre otras:

“Quienes lucharon antes en guerras privadas entre fieles, que combatan ahora contra los infieles y alcancen la victoria en una guerra que ya debía haber comenzado; que quienes hasta ayer fueron bandidos se hagan soldados; que los que antes combatieron a sus hermanos luchen contra los bárbaros”

“Comprometeos ya desde ahora que los guerreros solucionen ya sus asuntos y reúnan todo lo que haga falta para hacer frente a sus gastos; cuando acabe el invierno y llegue la primavera, que se pongan en movimiento, alegremente, para tomar el camino bajo la guía del Señor. Recordaos lo que dijo Mateo: El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame”

Urbano que era un gran orador enfervorizó a las masas y caló hondo entre la multitud que lo interrumpió a gritos de “Deus le volt” (Dios lo quiere). Otros dicen que fue el Papa quién pronunció estas palabras pero no se sabe a ciencia cierta.

Al acabar su discurso el Obispo de Puy  (Ademar de Montiel) se arrodilló delante del papa y le pidió unirse a santa expedición. En ese momento cientos de hombres hicieron lo mismo. Según relata Roberto el Monje, también el Cardenal Gregorio se puso de rodillas y empezó a rezar en voz alta el Confiteor (Yo Pecador).

Prometió a todos los que se unieran el perdón de los pecados, que sus bienes se pondrían bajo la protección de la iglesia, siendo el responsable el obispo local, que se los devolvería intactos cuando volvieran de tierra santa.concilio de clermont papa urbano II

También decidió que todo el que asistiera a esta Guerra Santa, se colocará una cruz de tela roja en el hombro de su sobreveste (Ver Glosario).

Todo el que abrazara la cruz debía hacer voto de ir a Jerusalén. Si alguno se volvía antes de llegar o después de comprometerse se negaba a ir seria excomulgado.

A los clérigos no les estaba permitido abrazar la cruz si no tenían el permiso de su obispo o de su abad.

Tampoco se debía permitir acudir ni a ancianos, ni enfermos, ni mujeres, ni niños, cosa que fue imposible de conseguir sobre todo en la llamada “Cruzada de los Pobres”, dirigida y convocada por Pedro el Ermitaño.

Les pidió a todos que estuvieran dispuestos a partir el 15 de Agosto del año siguiente, encontrándose todos los ejércitos que partieran de diferentes países en Constantinopla.

Fue nombrado jefe de la expedición el Obispo de Puy Ademar de Montiel, con esto el Papa quería dejar claro que la expedición estaba bajo el mando de la iglesia.

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