El inicio de la Primera cruzada, para liberar los lugares santos cristianos en manos de los musulmanes empezó a barajarse tras la derrota del Imperio Bizantino a manos de los Turcos Selyúcidas en la batalla de Mantzikert en el 1071.

Esta batalla propició que los turcos selyúcidasocuparan toda la península de Anatolia, donde instauraron varios Sultanatos.

Con esta ocupación cortaron el camino, por vía terrestre, de peregrinación a los Santos Lugares de Palestina, los peregrinos son atacados, robados y asesinados por los nuevos ocupantes turcos.

Los selyúcidas veían a los peregrinos cristianos como contaminadores de su fe, por lo que decidieron terminar con ellos. En ese momento comenzaron a surgir historias llenas de barbarie sobre el trato a los peregrinos, que fueron pasando de boca en boca hasta la cristiandad occidental. Estas historias, no obstante, en lugar de disuadir a los peregrinos, hicieron que el viaje a Tierra Santa se tiñese de un aura mucho más sagrada de la que ya tenía con anterioridad.

Estos ataques servirán de pretexto para organizar la Primera Cruzada, ante el peligro para el Imperio Bizantino, Alejo Comneno, que ya había empleado anteriormente a mercenarios normandos y de otros países de occidente, escribió una carta al papa Urbano II, solicitándole su apoyo y el envío de nuevos mercenarios que lucharan por Bizancio, para poder recuperar el territorio perdido a manos de los turcos.

La Iglesia Católica vio en esta expedición contra los turcos una gran oportunidad para tener gran influencia en el Imperio Bizancio y lograr el sueño de la Iglesia Católica desde tiempos inmemorables, la reunificación de las dos Iglesias bajo el dominio de Roma.

Además la expedición serviría para imponer cierta paz y orden en una Europa en constante guerra feudal, que se encontraba en continuas luchas internas, suscitadas por el propio sistema económico, social y político y encaminar a estos nobles feudales hacia la lucha contra un enemigo común: los musulmanes.

Así mismo esta empresa prometía gloría, fama, fortuna, y nuevas tierras a los grandes señores adiestrados en el guerra; a los vasallos más pequeños, riquezas y liberación del poder feudal. También respondía al deseo de emprender comercio con Oriente, imposibilitado por los pueblos musulmanes.

Tras estas valoraciones y aprobado el proyecto, el papa Urbano II, en el concilio de Clermont , en el año 1095 predicó la organización de una expedición militar para liberar Jerusalén y Tierra Santa de la ocupación musulmana.

He aquí pues, el origen de la primera Gran Cruzada, un evento concebido por razones estratégicas y geo-políticas y no solamente religiosas, como equivocadamente se piensa.

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