Pedro de Montaigú (1186-1232) fue el décimoquinto Gran Maestre de la Orden del Temple, de 1218 hasta su muerte en enero de 1232.

Escudo acuartelado, en 1º y 4º la cruz del temple y en 2º y 3º una Torre de plata sobre campo de gules.

De origen aragonés, llegó a Acre en 1218 con una flota alemana, también fue parte de la Cruzada de las Navas de Tolosa y ex Maestre Provenza, Cataluña y Aragón; intervino en el mismo año, junto al rey Juan de Brienne, regente de Jerusalén y el Cardenal Pelagius, para tomar Damieta, donde fue elegido como Gran Maestre durante el sitio de Damietta. Sin embargo, el nuevo Gran Maestre fue informado bastante después de su elección, ya que en noviembre de 1218 todavía firma como Prefecto de Provenza y Aragón.

A decir de las crónicas, era valiente y hábil en el combate.

Consiguió el decreto Papal donde se decía que la Orden quedaba totalmente exenta de la jurisdicción del  Patriarca de Jerusalén.

Hay muchas actas de su maestrazgo, entre ellas, la sentencia emitida en el mes de agosto de 1222 por Pelagio, obispo de Albano y legado de la Santa Sede, respecto a los bienes situados en territorio de Tiro, en pleito con los canónigos del Santo Sepulcro y la casa del Hospital.

En 1229, rechazó acompañar a Federico II de Alemania, soberano excomulgado.

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