El Tratado de Devol o Tratado de Diabolis fue un acuerdo firmado en 1108 entre Bohemundo de Antioquía y el emperador bizantino Alejo I Comneno a consecuencia de la Primera Cruzada. Aunque el tratado no entró en vigencia inmediatamente, se tenía previsto que convirtiera al Principado de Antioquía en un estado vasallo del Imperio bizantino.

Al inicio de la Primera Cruzada, los ejércitos cruzados se reunieron en Constantinopla y prometieron devolver al Imperio Bizantino cualquier territorio que pudieran conquistar; sin embargo, Bohemundo, el hijo del ex enemigo de Alejo, Roberto Guiscardo, reclamó el Principado de Antioquía para sí. Alejo no reconoció la legitimidad del Principado y Bohemundo se marchó a Europa en busca de refuerzos.

Entró en guerra abierta contra Alejo, pero fue pronto forzado a rendirse y a negociar con Alejo en el campo imperial en Diabolis (Devol), donde fue firmado el tratado.

Bajo los términos del Tratado:

  • Bohemundo estuvo de acuerdo en convertirse en un vasallo del Emperador, así como del hijo y heredero de Alejo, Juan;
  • Acordó ayudar a defender el Imperio, donde sea y cuando sea requerido de hacerlo.
  • Asimismo, accedió a recibir un pago anual de 200talentos a cambio de este servicio;
  • Se le concedió el título de sebastos y doux (duque) de Antioquía;
  • Se le otorgó Antioquía y Alepo como feudos imperiales, la última de las cuales no era controlada ni por los cruzados ni por los bizantinos, pero se entendía que Bohemundo intentaría conquistarla;
  • Estuvo de acuerdo en entregar Laodicea y otros territorios silicios a Alejo;
  • Estuvo de acuerdo en dejar que Alejo nombrar un patriarca griego “entre los discípulos de la gran iglesia de Constantinopla” (La restauración del Patriarca griego marcó la aceptación de la sumisión al Imperio, pero planteaba cuestiones canónicas que eran difíciles de resolver.
  • Asimismo, se le garantizó el derecho a heredar a sus descendientes el Condado de Edesa.

El acuerdo fue escrito en dos copias: una fue dada a Alejo y la otra a Bohemundo.

El Tratado de Devol es visto como un ejemplo típico de la tendencia bizantina a resolver disputas a través de la diplomacia, más que por medio de la guerra. Así también, fue tanto un resultado como una causa de desconfianza entre los bizantinos y sus vecinos de Europa Occidental.

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