Alarcón recoge en A la sombra de los templarios: interrogantes sobre esoterismo medieval un romance popular que cuenta la historia sobre la Vera Cruz:

Cubierto de sangre y gloria

un caballero templario

a Ponferrada volvía

de la batalla de Alarcos.

Pero su alma se dolía

de mas grande herida y daño,

pues la Vera Cruz perdida

quedo en la rota de Alarcos.

Y en la copa de una encina

entre celestiales cantos,

se le muestra una mujer

con un niño entre los brazos.

Pero el mismo el otro día

de muchos acompañado,

fue al bosque, busco una encina,

abrió el tronco de un lanzazo,

y dentro de el una imagen

de la Virgen encontraron;

la cual sonriente mostraba,

prendida en la diestra mano,

la divina Vera Cruz

del caballero templario;

allí mismo en breves días

se edifico un santuario.

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