En resumen, la teoría de Luis Sanjuán es que el castillo fue construido mediante un plan preestablecido que dejó marcado en su propia estructura arquitectónica torreada un mensaje cifrado que ofrecería la clave para acceder a los subterráneos de la fortaleza.

El autor sostiene que descifró la clave y halló esa entrada pero que no consiguió permiso para continuar su investigación.

En este subterráneo estaría depositado un objeto de extrema importancia simbólica. Un objeto que bien podría ser, en su opinión, el mismísimo Arca de la Alianza, rescatada por la orden templaria del Templo de Jerusalén y escondida en estos valles perdidos y plenos de referencias mágicas del noroeste peninsular.

Aunque con menos argumentaciones, Antoine Nolla prefiere pensar en el castillo como depositario del Grial.

 

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