Película: Las Cruzadas

Título original: The Crusades

Dirección: Cecil B. DeMille

Guion: Harold Lamb, Waldemar Young, Dudley Nichols

Fotografía: Victor Milner

Música: Richard A. Whiting and Rudolph G. Kopp

Año: 1935.

Duración: 125 min.

Interpretación:  Loretta Young (Berenguela de Navarra)  Henry Wilcoxon (Ricardo I de Inglaterra) Ian Keith (Saladino), C. Aubrey Smith (Pedro el Ermitaño), Katherine DeMille ( Princesa  Adela de Francia), Joseph Schildkraut (Conrado de Montferrato),  Alan Hale (Blondel), George Barbier (Sancho de Navarra), Ramsay Hill (Príncipe Juan de Inglaterra), Lumsden Hare (Robert), Maurice Murphy (Alan, Escudero de Ricardo), William Farnum (Hugo de Borgoña), Hobart Bosworth (Fredericks)

Sinopsis: La acción comienza en 1187 con la toma de Jerusalén por las tropas sarracenas de Saladino, quienes derriban todos los símbolos cristianos, queman los evangelios y esclavizan a los cristianos, vendiéndolos en subastas. Cuando Saladino, encabezando el grueso de sus tropas, entra en Jerusalén, un anciano ermitaño le sale al paso y se le enfrenta. Pedro el Ermitaño le anuncia que va a predicar una cruzada entre los reinos de Europa y Saladino, lejos de ordenar su muerte, le deja partir para que cuente entre los cristianos, a modo de advertencia, todo lo que ha visto. El ermitaño lleva su mensaje por todas las naciones cristianas, hasta que una llama imperecedera se enciende en el corazón de la gente. Tras oírle, Felipe Augusto de Francia toma la cruz y confirma que participará en la cruzada para abrir las puertas de Jerusalén y liberar la tumba de Cristo. La mayoría de los líderes de la cristiandad deciden secundarla y se encaminan hacia Palestina. Problemas de abastecimiento obligan a Ricardo Corazón de León a casarse con Berenguela, que a cambio, y a modo de dote, recibe las provisiones que necesita. Ricardo, que en principio no quiere saber nada de ella (delega su presencia en la boda en su espada portada por su trovador), cambia de opinión en cuanto la conoce y decide llevársela a Palestina… Encabezados por el ermitaño, y los reyes de Francia e Inglaterra, los ejércitos cristianos parten hacia la Tercera Cruzada.

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