Cuando estamos  hablando de los Templarios, y nos referimos a sus estructuras internas, tenemos que tener en cuenta que existieron dos categorías de templarios: los monjes y los laicos, o semilaicos, que vivían bajo una regla monacal o, por lo menos, militar.
El cuerpo de monjes-caballeros fue lo que constituyó y siguió constituyendo el núcleo de la Orden. Excavaciones en cementerios templarios nos revelan el hallazgo de cuerpos enterrados directamente en la tierra y boca abajo. Se trata de un ritual de enterramiento de los monjes cistercienses aún practicado en nuestros días. Y que nos dejan clara huella de su identidad histórica.

Según los datos que los estudiosos han recabado, a los caballeros del Temple destinados a la milicia, se les exigía que fueran nobles, nacidos en cuna de buena familia y no bastardos, es decir gentilhombres. Estos servían a la Orden del Temple como una especie de hermanos legos, sea por un tiempo determinado, sea de por vida. Aunque en principio se sobreentendía que era de por vida, es decir hasta su muerte.

No pronunciaban los votos, sino que guardaban promesas y juramentos de obediencia, de no poseer nada en propiedad, de respetar los buenos usos y costumbres de la casa, guardar la Tierra Santa y, no estar jamás en un lugar en el que un cristiano se viera oprimido por sinrazón o desatino, por su fuerza ni por su consejo.

Fuente: http://www.pobladores.com/channels/gente_y_ciudades/LOBOS_SOLITARIOS/area/14/subarea/3

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