XLVII. Que nadie hiera a fiera con arco o ballesta

Siendo conveniente a todo religioso comportarse con sencillez y humildad sin reír, y no hablar mucho, sino lo razonable y sin alzar la voz, especialmente mandamos a todo hermano profeso que no se atreva a herir con arco o ballesta, en el bosque, ni vaya con quien esto hiciese, sino es por guardarlo de algún pérfido gentil; ni ose ir con perros, ni gritar, ni espolee a su caballo con ánimo de cazar a la fiera.

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