XLIII. De los regalos

Si alguna cosa fuese dada de gracia a algún hermano, llévesela al maestre; si por el contrario, su amigo o padre no quisiese dársela sino a él, no la reciba hasta tener permiso del maestre, y si le fuese dada a otro no le pese, y tenga por cierto que si le pesa ofende a Dios. En esta regla no se incluyen los comendadores.

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