LXVII. De las faltas leves y graves

Si algún hermano, hablando o luchando o de otra manera delinquiese en alguna cosa leve, el mismo, voluntariamente, cuente su falta al maestre con puro corazón. Si no acostumbra a tener faltas, se le impondrá una penitencia leve, pero si callase y por otro fuese conocida, se le sujete a la mayor corrección y castigo: si el delito fuese grave, sea apartado de la familiaridad de los hermanos, no comiendo con ellos a la mesa, sino solo. Este en la dispensa o juicio del maestre todo, para que pueda salvarse en el día del Juicio.

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