LXVI. Que los caballeros del Temple tengan diezmos

Porque creemos que, deseando las abundantes riquezas os sujetáis a voluntaria pobreza, permitimos que solo conjuntamente, pues vivís una vida común, tengáis diezmos de esta manera: si el obispo de la iglesia a quien justamente se le deben las décimas os las quiere dar caritativamente, se os deben dar con consentimiento del Cabildo aquellas décimas o diezmos que en ese momento posee dicha iglesia. Si cualquier seglar las retuviese culpablemente en su patrimonio y arguyéndole su conciencia os las dejase a voluntad de aquel que gobierna tan solo, puede ejecutar y hacer esto sin consentimiento del Cabildo.

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