LIX. Que a los Cabildos secretos no se llame a todos los hermanos

No siempre mandamos llamar a todos los hermanos a Cabildo, sino a aquellos que se consideren probos e idóneos. Cuando se trate de cosas mayores, como dar tierras, conferenciar la Orden, o recibir a alguien, entonces es competente llamarlos a todos, si al maestre le pareciese; y oídos los votos del Cabildo común, hágase por el maestre lo que más convenga.

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